Ruby llegó hasta el lugar de encuentro, un hostal donde quedaría a encontrarse con un extraño hombre. Al llegar, la sensual pelirroja pidió la llave de la habitación número once y continuó su camino luego de recibirla. En aquella habitación le esperaba un hombre, algo joven solo un par de años mayor que ella, de veinte seis años, nadie más sabía de esta aventura más que el recepcionista del lugar, y las paredes del sitio. El hombre no era más que un aprovechado y un interesado tal como ella misma, son las ironías de la vida, ella sacaba provecho de Julián para darle a otro hombre que era igual o hasta peor que ella misma. A Ruby le fascinaba este hombre, el cual se llamaba Andrew, no era más que un chico guapo, que tenía un fuerte problema con las adicciones y las fiestas, vivía de apar

