Ya de noche en total privacidad, Doña Leticia en su habitación leía aquella carta, le era inevitable llorar mientras leía, sentía un gran vacío en su corazón, y en aquella gigantesca casa, eran evidentes las lágrimas que salían de su rostro, pero al leer quedó en paz, sintió que cerró esa página, y allí mismo entendió el por qué su esposo le había dejado todo a su hija Alessia, él sabía que ella era una mujer muy preparada y consciente, que sabría hacer lo mejor con todo aquello que heredó. Al día siguiente, en el despacho principal de la empresa, Julián se encontraría con una desagradable sorpresa muy inesperada. Era temprano, aproximadamente las nueve de la mañana, Julián llegaba hasta las instalaciones, como de costumbre iba a ver sus caballos, pero se vio interrumpido cuando Ruby fu

