—Por favor, cuéntame. Necesito saberlo de ti. Miré confundida a Nina, sobre todo por su tono discreto y sus ojos brillantes, anhelantes de sinceridad. —¿Saber qué? —No te hagas la tonta, Jayde. —Rió sugerente—. ¿Tú y el profesor de música? Puse una mala cara. —¿De verdad quieres saber sobre eso? Habiendo tantos temas para conversar… —No puedo evitarlo. Me causa curiosidad. —¿Por qué no le preguntas a Jensen? Él lo sabe todo. —No es lo mismo. —Hizo un gesto con la mano y se acercó un poco más a mí, bajando la voz—. ¿Vamos afuera? Rodé los ojos. —De verdad no tengo nada que contar. —Eso lo decidiré yo. Sígueme. —Tomó mi mano y me tironeó a la salida contra mi voluntad, dejando a los chicos dentro de la cabaña sin aviso alguno. Aunque ellos probablemente entenderían por qué no

