Ladeé la boca intentando no reírme ante su incomodidad. —Con todos. —Su mandíbula estuvo a punto de desencajarse—. Puede sonar un poco exagerado, pero, no lo sé, cuando pasas tanto tiempo con alguien, es imposible no confundirte, ¿no crees? Cam me miró con los ojos bien abiertos y separó sus labios, pero nada salió de ellos, así que los volvió a cerrar. Parecía estar descolocado, como si jamás se le hubiera pasado por la cabeza que escucharía eso. No pude seguir aguantándome y estallé en una sonora e incontrolable carcajada. —¡Cam, eres un crédulo! —exclamé riéndome en su cara, doblándome en mi lugar para sofocar la risa—. ¡Hubieras visto tu cara! Me miró mal. —No es divertido —alegó frunciendo el ceño. —¡Claro que sí! —respondí divertida, intentando volver a respirar con normalidad

