POV FABIOLA — Horas antes
— No puede ser — se escucha la voz de una mujer. Todos volteamos a verla y no es otra que mi estúpida hijastra y su bastarda.
Desde donde está en medio del camino nos queda mirando y cuando sus ojos empiezan a cerrarse Alejandro suelta mis manos para correr hacia ella y evitar que caiga.
— Sasha — digo llamando la atención de Alejandro. Quien abre los ojos sorprendido pero no entiendo la razón.
Me uno a ellos y le paso a la niña a Pablo quien está paralizado mirando como un idiota. Veo que Alejandro la levanta y empieza a caminar con ella en sus brazos.
— Alejandro, amor ¿A dónde vas? — digo cuando veo que le dice algo a Diego y él se coloca frente a mi impidiéndome el paso.
— ¡Alejandro! Si no vuelves… — dije llamando su atención. Volvió y se acercó a mi.
— Si no vuelvo, ¿qué? ¿Qué harás? — dijo imponente con ese porte que me excitaba en demasía, mirándome desde arriba pero esta vez sentí miedo, un sudor frío corrió por mi espalda, debía controlarme a pesar de tenerlo de mi lado, no lo iba a poder controlar de esa forma.
— ¿Nos casaremos? — pregunté mirando al piso
— Volveré en un momento — dijo y se dio la vuelta.
Pasaron poco más de 15 minutos cuando lo vi volver hacia mi pero se veía aturdido, al poco rato volvió Pablo.
— Pueden volver a tomarse de las manos — dijo el juez y aunque tenía mis manos estiradas, Alejandro no las tomó.
— ¿Dónde hay que firmar?, ya hicimos todo esto. Acabemos de una vez — dijo de forma prepotente
— ¿Amor qué sucede? — pregunté
— Fabiola, por favor no me hagas un escándalo, debo irme pero quiero que te quedes aquí celebrando — dijo más tranquilo.
— Quédate conmigo, después vemos lo que tengas que hacer — dije con mis manos en su rostro, prácticamente suplicando, pero él no dijo nada más. Firmó y se fue.
Pasamos a la fiesta y aunque algunos invitados preguntaban por Alejandro la mayoría conocía como era, así que evitaban mencionarlo.
— ¿Dónde está tu nuevo esposo? — dice Pablo acercándose a mi.
— Idiota, se tuvo que ir por una emergencia. ¿Dónde está Sasha? Deberías estar con ella — dije
— La dejamos en la habitación, tu esposo hizo dormir a Hebe, deberías considerar embarazarte rápido — dice
— Ni loca he trabajado toda mi vida para tener el cuerpo que tengo para perderlo teniendo un hijo, además a Alejandro lo tengo de los huevos — dije
— No estaría tan seguro, he visto como ha mirado a Sasha no le es indiferente — dijo y tiene razón yo también lo vi.
— Ve a verla y deja de perder el tiempo con Diego, solo es un asistente — dije
— ¡Lo sé! Si todo sale bien haré negocios con tu esposo, todos saldremos ganando. ¡Felicidades! — dijo bebiendo su trago y yéndose.
— ¿A dónde se fue el señor Razak? — pregunto por Pablo.
— A su habitación, ya es hora de terminar esta fiesta sin sentido — digo pero me ignora y empieza a escribir en su teléfono.
— ¿Estás hablando con Alejandro? — pregunté pero no contesta.
— Diego, soy tu jefa ahora ¡Contesta Carajo! — dije pero empezó a caminar ignorándome.
Esto es lo que gane por ser una idiota, pero tenía que casarme con Alejandro eso es lo que mi padre me ordenó, ahora esperar que es lo que sigue.
Veo como Pablo baja nuevamente y sigue hablando con Diego, imagino que todo está bien con Sasha, la fiesta continúa ya que hay gente que no quiere irse. Me siento una tonta ante ellos, esto no es lo que planeé, pero me toca aguantarme.
Después de unas horas, encuentro a Pablo caminando hacia su habitación.
— ¿Has hablado con Sasha? — pregunté
— No, de hecho el asistente de tu esposo me dijo que ella tuvo que volver a San Francisco así que también pienso irme.
— Mi esposo no está ¿Por qué no me acompañas esta noche? — dije
— No puedo es mejor que me vaya — respondió
— ¿Es por Sasha? ¿Te enamoraste? — pregunté enojada, Pablo nunca se había negado a mis deseos
— No pero … — me acerqué a él y cubrí su boca con la mía, han sido muchos meses de no verlo.
— Vamos a mi casa — dije separándome de él
— No, lo haremos aquí. No puedo esperar — dijo y nos fuimos a mi habitación.
— Si, Pablo — dije enloquecida por sus embestidas, no sabía cómo me había privado de todo esto tanto tiempo y ahora la maldita de Sasha lo tenia solo para ella.
Sentí como su cuerpo se contrajo mientras el mío temblaba de placer, ¡Maldito Pablo!
— Debo irme — dijo apenas salió de mi.
— ¿Ni siquiera puedes quedarte esta noche? — pregunté
— Debo ir pronto quizá alcance a Sasha debo ayudarla con Hebe — respondió y me empecé a molestar
— Que no se te olvide que solo estás con ella por qué yo te lo ordeno — dije
— No estoy con ella por qué tú lo ordenas, la conocí por ti, pero todo lo que he ganado con ella ha sido por mi. La quiero, no sabes lo feliz que he sido estos casi 2 años a su lado, pero no que va a saber tu tonto corazón si solo le conformas con las migajas de tu padre — dijo alejándose de mi.
— ¡Pablo ven aquí! — grité antes de que saliera de la habitación.
— ¿Qué quieres? — preguntó
— No te vayas acompáñame esta noche
— Fabiola tú sabes que te he amado todos estos años y ¿Qué hiciste? solo usarme, ahora he encontrado mi camino, tengo mi negocio, una familia junto a Sasha y Hebe, es tarde — dijo dejándome sola.
Quería buscar a Alejandro pero debía esperar hasta mañana. Me quedé dormida y mi teléfono empezó a sonar. Contesté rápidamente pensando que era Alejandro
— Hola — dije
— Princesa, felicidades lo lograste — dijo mi padre al otro lado del teléfono.
— Papá ¿Por qué me llamas a esta hora? — dije asustada
— Sé que estás sola, no te olvides que te vigilo — dice y yo empiezo a mirar a todos lados.
— Si, ¿Qué más debo hacer? — pregunté
— Te mandaré una dirección, es la casa de Alejandro. Ve y empieza a comportarte como una esposa. Él es un hombre dominante procura hacerle caso.
— Está bien — dije y empecé a arreglarme, el lugar era un poco lejos asi que debía salir pronto.
POV SASHA
— Mami ¿Quién es? — pregunta mi bebe y no sé qué decirle.
— Soy un amigo de tu mami — dice Alejandro rápidamente y yo siento el aire contenido. Mi niña estira sus bracitos hacia Alejandro y él la toma de mis brazos.
Se ven tan lindos juntos que parece un sueño. Muchas veces los imaginé de esa forma. Escucho una melodía que me hace cerrar los ojos por un segundo, me siento tan cansada y mi cabeza quiere explotar.
— Sasha ¿Estás bien? — pregunta Alejandro y veo que Hebe ya no está en sus brazos.
— ¡Mi hija! ¡¿Dónde está mi hija?! — pregunto exaltada
— Tranquila, solo quería que le cante la canción que le canté temprano y se quedó dormida, está con mi nana en la habitación ¿Vamos? — dice extendiendo su brazo.
Tomo su mano, y no puedo evitar ese cosquilleo en mi interior. Ha pasado tanto tiempo y no puedo controlarme, pienso en Pablo y sé que estaría muy decepcionado de mi. Subimos al segundo piso y encontré a mi Hebe dormida en una cuna muy antigua.
— Es mía, la cuna — dice Alejandro al verme tocándola — esta es la casa donde vivía con mi madre, le hice unos arreglos por fuera pero por dentro todo lo mantuve pequeño así le gustaba a ella.
— Es muy linda — digo mirando todo. Veo la calma en el rostro de mi bebe y me gustaria ser ella, pequeña inocente.
— Sasha se que te debo muchas respuestas que aun no te puedo dar, pero no te alejes de mi lado — dice abrazándome desde atrás. Mi cuerpo se estremeció al sentirlo cerca y mis piernas tiemblan como gelatina.
— Tengo una vida, un negocio en San Francisco, no puedo quedarme aquí — dije, voltee a mirarlo. Sus brazos aun envolvían mi cuerpo — No quiero separarte de Hebe, pero aquí las cosas están claras, tú te casaste con Fabiola, y yo tengo una vida al lado de novio.
— Se que no puedo prometerte nada, pero …
— Entonces no me prometas nada — dije soltándome de su agarre — Quiero dormir ¿Puedo quedarme aquí esta noche?
— Quédate conmigo, solo esta noche — dijo caminando hacia mí.
— No, pue … — mis palabras son interrumpidas por sus labios sobre los míos. No puedo negar esto que siento, al tenerlo cerca. Su lengua se abre paso en mi boca y siento que la vida se me ira con este beso, que es así como el, dominante, vehemente, poderoso y violento. Siento que estoy a punto de caerme cuando su brazo me atrapa sosteniéndome contra su cuerpo.
— Vamos a mi habitación — dice en un susurro y vuelve a pegar sus labios a los míos. No puedo con tanto, las palabras quedan ahogadas en mi garganta. Abro los ojos y me encuentro con los suyos, tan oscuros como la noche, mostrándome la lujuria en todo su esplendor, no podré resistir más así que asiento con la cabeza.
No quiero pecar pero con Alejandro es inevitable.