(32)

1875 Words

No dormí. O tal vez sí, pero no lo recuerdo. Lo único que sé es que amanecí temblando, con la boca seca, la lengua pastosa y una sensación amarga en el estómago. Como si hubiera tragado fuego. Como si me hubiera esforzado en destruirme por dentro. Y lo hice, claro que lo hice. El licor… Ese maldito calor que se extiende por el cuerpo y promete alivio a cambio de quitarte un pedazo de dignidad. Eso era. El despertar es peor. La luz me punzaba en la cabeza. Mis manos no dejaban de temblar. No era solo culpa del trago: era la abstinencia interrumpida rompiéndome por dentro otra vez. Esa enemiga que apenas vengo conociendo. Apenas probé el licor sentí la necesidad de más. Me incorporé con esfuerzo. La habitación daba vueltas. Mi corazón golpeaba demasiado rápido, demasiado fuerte, como s

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD