(31)

1740 Words

La casa estaba sumida en un silencio denso, casi antinatural. Ese tipo de silencio que solo aparece después de una tormenta emocional, ese que parece hecho para obligarte a escucharte a ti misma… justo cuando menos quieres hacerlo. Me revolví en la cama durante horas. La almohada estaba húmeda. Ni siquiera sabía en qué momento había llorado tanto. La cabeza me latía. Las manos me temblaban, y el pecho… el pecho dolía como si algo se estuviera rompiendo desde adentro, despacio, cruel, sostenido. Tenía sed. Sed real, física. Pero también una sed distinta… una que conocía demasiado bien: esa que aparece cuando el cuerpo quiere apagar a la mente. Esa que mi padre usó toda la vida para hundirme, y que yo aprendí a evitar como quien evita un precipicio. Esa misma que me hundió en uno de los

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD