REGRESO A CASA

1538 Words
PAOLA GUERRERO Lo primero que veo, es lo que busco un pequeño supermercado, entro, tomo un carrito de compras; coloco un tinte para cabello n***o, lentes de sol, unas barras energéticas, una crema para dolores musculares, jugo de frutas, cancelo todo y salgo. Camino disimulando mis dolores lo mejor que puedo estoy apestosa y sucia mi ropa está un poco rasgada porque mientras corría por la maleza, siempre se enganchaba un poco ¡tuve suerte de no tropezar con un animal salvaje!. Al finalizar la calle entro dentro de una tienda de ropa, las mujeres que atienden me miran con curiosidad —Buen día señorita necesito algo de ropa.— Le digo a una vendedora, estoy consciente de mi estado ¡parezco un indigente! Ella me mira un poco dudosa por mi aspecto supongo y pregunta.— ¿Tienes con que pagar? esta tienda es un poco costosa.— —Como ve necesito ropa, y si cariño tengo con que cancelarte.— Digo imitando lo mejor que puedo la voz masculina. —Ok—me dice dudosa .—Sígueme ¿Qué talla eres?— —M— creo y 30 en pantalón.— Respondo —Bueno, porque no te puedes probar la ropa estas, un poco sucio.—Me informa —Poco, lo que le sigue.— Me burlo de mi misma ¡gracias a Dios me atendió amablemente!. Ella sonríe y comienza a mostrarme varias prendas, siempre mencionando los precios. Selecciono lo más rápido que puedo, 5 pantalones jeans de varios colores, 2 pantalones deportivo, 4 sweater, 5 camisas y 5 bóxers, dos pares de zapatos y un par de chaquetas de cuero. —¿Puedes pagar todo eso?.— Pregunta dudosa. —Por supuesto nena.— Y sonrió —Ella se sonroja.— Y yo pienso interesante ¡soy atractivo a ojos femeninos! A pesar de que estoy como estoy. Saco con cuidado algo de dinero del bolso ¡no quiero que se den cuenta que el bolso está lleno de dinero! Pueden alertar a alguien y el viejo llegar a mí, a estas alturas ya sabe que escape… entrego en la caja —Gracias.— Le digo a la vendedora y le entrego una propina de 20 dólares (son los billetes de más baja denominación que tenía el viejo Álvaro) — Estoy a tu orden, cuando quieras comprar nuevamente.—Se despide con una sonrisa encantadora la vendedora. —Cariño ¿puedes decirme donde queda el hotel más cercano?.— ¡Necesito un baño urgente!.— —Por supuesto, es a media cuadra doblando a mano izquierda por allí.— Me señala. —Gracias.— Le respondo ya caminando hacia allí. Llego al hotel, y en recepción no me quieren dejar pasar,— retírese por favor ordena.— El vigilante —Amigo, solo quiero descansar un día, para seguir mi camino.— —No se aceptan indigentes, retírese o llamare a la policía..— —Por favor, mire aquí tengo ropa para cambiarme ¡no soy un indigente!— —Eso no, nos importa.— Reitera el. —Tengo como cancelar, necesito un baño, ten compasión hermano.— Insisto suplicando ¡me duele todo!. —No creo que tú, tengas como pagar un lugar como este.— Me cuestiona él con una ceja levantada y cruzándose de brazos con una actitud soberbia. —¿Cuánto cuesta la habitación más costosa?.— Pregunto yo —Es una suite de ¡50 dólares!.— Menciona como si fuese una suma impagable Saco el billete con cuidado del bolso, y se lo entrego.—Más 20 dólares para ti por tu atención. El me mira sorprendido y dice –camina por favor.—Y me deja cancelar en recepción Entro a la habitación aseguro la puerta y me dirijo directo a la bañera, la cual lleno de agua caliente, me desnudo y tiro la ropa en la papelera, libero mis senos de las vendas, están tan adoloridos como el resto de mi cuerpo¡ gracias a Dios no son tan grandes!, me sumerjo en la bañera de agua caliente, y tengo somnolencia.  Paso como 15 minutos allí. Me levanto voy a la habitación y me doy un vigoroso masaje en las piernas de al menos 15 minutos las tengo totalmente entumecidas, me obligo a comer una barra energética y me duermo profundamente, estoy tan cansada que duermo como nunca en mi vida, ¡ no puedo creer que logre escapar! Imagino la cara del maldito viejo cuando abra la caja fuerte! el dinero es lo único que le importa. ¡lo odio con todas la fuerzas de mi corazón! Cuando despierto ya ha pasado una día, debo cambiar aun mas mi aspecto, entro al baño y me aplico el tinte en el cabello. Quedo impresionada con el resultado. ¡No es por ser vanidosa! pero yo me fijaría en un chico con este aspecto. Me doy otro baño con agua caliente, me aplico la crema para dolores musculares. Vendo mis senos, nuevamente ¡que castigo! Me coloco una camisa negra entallada y pantalones negros, aun me duele las piernas demasiado, a pesar de hacer deportes regularmente, esto fue un poco más extremo, camino un poco entumecida. Solo deseo abrazar a mis padres, tomo mis cosas, cancelo la cuenta del hotel y salgo de allí, necesito comprar un auto para movilizarme automático, voy a una venta de carros de segunda mano, no deseo llamar la atención con un carro del año, me decido por un Fiat n***o económico y en buen estado, ¡esta vez me atienden bien! Pago y lo coloco a nombre de mi papa (doy sus datos).  La chica que me atiende es toda sonrisas, es una peliroja preciosa a mi parecer, yo me meto en el personaje y le guiño un ojo, ella se sonroja y yo pienso ¡esto va a ser muy divertido!. —Estamos a sus ordenes señor Guerrero— dice amablemente. —Para lo que necesite.— Agrega y cuando me da la mano me entrega un papel, ¡hay varias personas y trata de ser discreta!. —Yo me asombro un poco, y abro con disimulo el papel: soy verónica llámame y su número telefónico.—Dalo por hecho.— Le susurro. ¡Ella está feliz! Me apena un poco, se va a estar esperando mi llamada por días Salgo manejando el auto, y arrojo el número al salir, no espero ver a la vendedora nunca más. Estoy emocionada después de 6 años, voy a estar con a mis papas, lagrimas traidoras escapan de mis ojos, compro un mapa vial en la gasolinera, me ubico en el pueblo en que me encuentro “Villa del Carmen” ubico y trazo la ruta más corta que me lleva a  “Santa Fe” la pequeña ciudad donde nací. Llego en el auto a un restaurante de comida rápida, me bajo del auto y pido a la mesera que se acerca moviendo las caderas exageradamente, se suelta un botón de su blusa y cuando voy a ordenar se inclina un poco ¡para que vea sus senos! ¿Qué pasa con las mujeres?¿están desesperadas o que?. —¿Qué deseas guapo?¿Porque tan solo?.— pregunta la mesera de forma provocadora. —Un café y una hamburguesa para llevar, por favor.— —¿No quieres algo mas?...— —No gracias con eso es suficiente. —le digo haciéndome la loca ante su cara invitación. —Tú te lo pierdes. —Responde ella entregándome mi pedido mientras hace un puchero que espera se vea infantil ¡no le queda!. —Gracias.— Respondo amable ¡ojala no le haya colocado algo como mi ingrediente secreto!. Y me la voy comiendo mientras manejo ¡esta deliciosa!  ¡Al fin como algo que yo elijo! Por seis años las mínimas decisiones en mi vida estaban en manos de maldito enfermo de Álvaro Acosta, no podíamos comer muchas cosas porque debíamos ser perfectas según él. Después de 5 horas de recorrido entro a la ciudad, pocas cosas han cambiado, todo lleva un ritmo “normal” la gente pasea por el parque donde mi “hermanito” me vendió, los recuerdos con el invaden mi mente ¿Cómo fue capaz de algo así? Yo adoraba e idolatraba a Leonardo Miro hacia la cancha de futbol, y los recuerdos me invaden, corría con la pelota y le daba un pase a mi hermano ¡él anoto un gol! Y celebramos abrazados… en este momento estoy llorando otra vez, no duele tanto la patada, sino el burro que me la dio, y es que la traición duele mas si es de un ser querido, ¿no tiene conciencia? ¿no me amo un poco? ¡Ya me tenían vendida! Y si después querían prostituirme o vender mis órganos ¿no pensó que cualquier cosa podría pasarme en manos de ellos?. Y voy al vecindario, donde viven mis papás, un grupo de niños juegan en sus bicicletas con grandes sonrisas todo se ve tan perfecto, entro a la calle, manejando lentamente, cuando estoy cerca de la casa, observo hay varios guardias vigilando alrededor, sabían que vendría, pero ellos esperan una hermosa chica rubia. .  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD