Nicolas Volver al campo fue como inhalar vida de nuevo, sentí el césped bajo mis pies, la energía del estadio vibrar en mi pecho y el peso exacto del balón entre mis dedos. El rugido de la gente fue un estruendo lejano comparado con el latido acelerado de mi corazón, era más que un partido: era una promesa cumplida, una segunda oportunidad y en cada jugada, en cada pase preciso, en cada paso que daba sin dolor, sabía que estaba volviendo no solo por mí… sino por ella. Melissa había sido mi ancla y mi impulso, lo supe con más certeza aun cuando, apenas terminó el partido, me encontré con ella en el pasillo y luego después de que la llevara a ese vestidor vacío. La luz tenue caía sobre su rostro cuando cerré la puerta y me miró, no hubo palabras, solo la forma en que sus dedos rozaron

