Melissa El estadio en Boston retumbaba con cada grito, cada paso, cada nota que salía por los altavoces. Aún no había comenzado el partido y ya sentía que el corazón se me iba a salir del pecho. Me ajusté la gorra azul marino con el logo de los Broncos, una que Nick me había dado semanas atrás mientras me decía entre risas: “Esta me va a dar suerte cuando vuelva a jugar.” Nunca imaginó cuánta razón tenía. A mi lado estaban Ethan, Oli, mis padres, y también Martha, Julián y Steve. Todos habíamos hecho el viaje juntos, pero mientras ellos hablaban o miraban sus teléfonos, yo tenía los ojos fijos en el túnel de salida, sabía que él aparecería en cualquier momento. Y cuando lo hizo… Me quedé sin aliento… ahí estaba Nick. Con el uniforme completo, el número 11 brillando sobre su pec

