Melissa Cuando Nick salió del departamento, con ese paso firme pero cargado de frustración, sentí que el suelo se me desmoronaba bajo los pies. No fue una discusión cualquiera, fue la acumulación de miedo, rabia y desesperación que ambos estábamos guardando. Lo vi cerrar la puerta tras de sí y entonces, el silencio se hizo insoportable. Intenté concentrarme en mi trabajo, pero nada tenía sentido, las palabras se mezclaban en mi cabeza sin orden, mis dedos se quedaban quietos sobre el teclado mientras mi mente corría hacia él, hacia sus ojos cansados y su voz que, por primera vez en semanas, había dejado entrever su miedo más profundo. ¿Y si se lastimaba más? ¿Y si yo no podía protegerlo? ¿Y si todo esto terminaba destruyéndonos? Mis pensamientos me asfixiaban, intenté llamarlo, pero

