Era la hora más concurrida dentro del Britania, y Nina sabía que no tendría que buscar a Shaina porque sabía dónde se encontraba. —Shaina —llamó a su amiga quien se giró sobre su asiento cruzándose de piernas. —Miren quien se digna a aparecer ―reclamó con indignación fingida―. Espero que tengas una buena explicación, Nina. Enterarme por mi hermano, me ha dejado en ridículo siendo tu mejor amiga. —No la tengo. De hecho, no puedo decir nada a mi favor, excepto, lo siento ―dijo con el rostro relajado. —¿Por qué no me dijiste nada? —Porque no quiero que ese compromiso tenga validez. Quiero anularlo. ―¿Estás rechazando a mi hermano cuando montones de chicas se mueren por estar en tu lugar? ―cuestionó indignada y con evidente ofensa, pues ella idolatraba a su hermano y no había nada que l

