Escondida

1315 Words

―Dime que no es verdad, grandísimo imbécil ―reclamó Arturo empujándolo una vez dentro de la habitación del chico cerrando la puerta tras él. ―Debiste dejar que le partiera la cara a ese imbécil ―mofó tocándose la quijada. ―¡No seas idiota, Román! ―retomó molesto― ¡¿Fue verdad lo que le dijiste a ese idiota de Nina? ―Sí ―respondió con calma y despreocupación acompañada de una cínica sonrisa―, ¿por qué te sorprende? ―No me sorprende que seas un puto imbécil que no sabe otra cosa más que andar de caliente. Me sorprende tu cinismo e insolencia, idiota. Hay cámaras y micrófonos en toda la casa, y cuando Armando escuche lo que dijiste estarás acabado. ―No será así. Relájate, Arturo. Hablaré con los chicos de monitoreo. ―Cuando los problemas te alcancen, no estaré para salvar tu trasero ―a

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD