**ELARA** Lo miré directamente a los ojos, tratando de no dejarme intimidar. Había algo en su actitud que me enfurecía tanto como me desconcertaba. ¿Quién se creía para exigir explicaciones? ¿Para arrinconarme así? Sentí una oleada de rabia mezclada con algo más, algo que no quería admitir ni siquiera para mí misma. —¿Con él? —repetí, dejando que la ironía impregnara mi voz—. ¿Desde cuándo te importa lo que yo hable con alguien? Sus ojos se entrecerraron y su mandíbula se tensó aún más. Podía ver cómo sus pensamientos chocaban entre sí, cómo luchaba por mantener el control y al mismo tiempo lo perdía por completo. Sus manos seguían sujetando mi brazo con fuerza, como si temiera que pudiera escapar o desaparecer en cualquier momento. —Desde siempre —murmuró finalmente, su voz apenas un

