**JULIAN** Waldina me miró fijamente, como si intentara descifrar lo que realmente estaba pasando por mi cabeza. Por un momento temí que pudiera ver a través de mí, que descubriera la verdad oculta detrás de mis palabras. Pero finalmente suspiró y dejó caer los hombros en un gesto de rendición. “Está bien”, dijo al fin. “Si te hace sentir mejor, le diré que mantenga más distancia cuando esté contigo.” Asentí rápidamente, agradecido de que no insistiera más en el tema. Pero incluso mientras hablábamos, mi mente seguía atrapada en aquella imagen: Elara y él, estando juntos como si el mundo a su alrededor no existiera. Elara… Había algo en ella que siempre me descolocaba, algo que me hacía sentir vivo y al mismo tiempo me arrancaba el suelo bajo los pies. Desde el día en que la conocí, ha

