**JULIÁN** Abrí el grifo y me eché agua fría en la cara, intentando borrar la sensación de su piel contra la mía. Pero el aroma… maldita sea, el aroma estaba en todas partes. —¿Julián? ¿Vienes a la cama? —la voz de Waldina llegó desde el dormitorio principal, dulce y sumisa. Me quedé helado, con las manos apoyadas en el mármol del lavabo. Miré mis marcas en el espejo. Eran los trofeos de mi encuentro con Elara. Y ahora tenía que ir a acostarme al lado de la mujer que llevaba su misma sangre, pero que no tenía ni una gota de su fuego. —Ya voy —respondí, mi voz sonando extraña en el baño vacío. Apagué la luz, pero en la oscuridad, la imagen de Elara sobre mí, con el vestido destrozado y los ojos llenos de odio y deseo, era lo único que podía ver. Ella sabía exactamente lo que estaba hac

