**ERICK** La vi dar un paso atrás, como si se estuviera preparando para irse de nuevo. Y por un segundo, quise detenerla. Quise decirle que sí importaba, que siempre me había importado. Pero no podía mentirme tampoco. —Waldina… —dije suavemente—. Lo nuestro no puede seguir como antes. Ella me miró por un largo momento antes de sacudir la cabeza con una sonrisa triste. —Es tarde para eso, no puedo dejarte ir, perdóname por ser egoísta —susurró. —Tu esposo es un hombre con influencia, no quiero entrar a una guerra con él. Tú lo elegiste. Y con eso, se dio la vuelta y se fue, dejándome ahí sentado en la banca, con el corazón pesado y la mente hecha un desastre. Miré hacia el edificio una vez más, preguntándome si debía ir tras ella. Pero al final no hice nada. Solo me quedé ahí, atrap

