**ERICK** Pero como siempre pasa en la vida, la realidad no tarda en alcanzarte. Cuando se separó de mí, su voz me devolvió al mundo de golpe. Fue como si todo el aire cálido del auto se hubiera convertido en hielo. —Erick… realmente me gustas. Pero mi boda con Julián tiene que ser un hecho. Sus palabras me atravesaron como un cuchillo. Podía sentir cómo cada una se hundía en mí, dejando una herida que sabía que no sanaría pronto. ¿Qué podía decirle? ¿Qué podía hacer? No había espacio para discutir ni para soñar con algo diferente. Su decisión estaba tomada, y yo no era parte de ese futuro. Solo asentí. No confiaba en mi voz para responder. Temía que si abría la boca, todo lo que llevaba dentro saldría como una avalancha y la asustaría. Así que simplemente asentí, como si eso fuera su

