**ELARA** Clavé mis ojos en él, mirándolo fijamente, sin apartar la vista ni por un segundo. No necesitaba palabras; mi mirada era suficiente para recordarle lo que había ocurrido entre nosotros, lo que nos unía en secreto. Podía ver cómo intentaba mantenerse indiferente, cómo sus manos se aferraban al borde de la silla con más fuerza de la necesaria. Y eso me dio fuerzas. En ese momento supe que tenía el control. La cena comenzó y los platos comenzaron a servirse mientras las conversaciones intentaban recuperar un tono normal. Waldina hablaba con entusiasmo sobre los últimos detalles de la boda: las flores, el menú, el vestido que había mandado ajustar por última vez. Yo apenas escuchaba. Mi atención estaba fija en Julian y en los pequeños gestos que delataban su incomodidad: el leve mo

