**WALDINA** Sentí cómo la rabia volvía a subir por mi pecho, quemándome por dentro. Pero me contuve. Sabía que, si explotaba en ese momento, no habría forma de dar marcha atrás. Así que respiré hondo y traté de mantener el control, aunque por dentro todo en mí gritaba. Lo miré fijamente, sin apartar mis ojos de los suyos. Sentía cómo la rabia que había estado acumulando desde la mañana crecía dentro de mí, como una tormenta que no podía contener. Su respuesta fría, esa indiferencia que siempre parecía tener a la mano, solo echó más leña al fuego. —¿Un compromiso? —repetí, dejando que el sarcasmo impregnara cada sílaba. Me costaba controlar el volumen de mi voz—. ¿Y yo qué, Julián? ¿Acaso no soy tu compromiso? Él se recostó en su silla con esa calma desesperante que siempre me sacaba de

