Narra Autor. Los pasos de Élan resonaban, cualquiera dentro de aquella casa, con el tiempo necesario residiendo en la mansión sabría identificar que ese caminar era del jefe que mayor poder de palabra tenía allí, o mejor dicho, del que más se comunicaba con el personal; al menos eso suponían los empleados, creyendo que talvez se trataba de que los dueños, en conjunto, se reunían al final de día como si fusen algún concejo político y debatían qué ordenes irían a ser dadas para la fecha siguiente, que reglas serían implementadas y qué detalles borrarían en los planes del regimiento de aquel hogar. Élan en ese momento se dirigía a la sala del comedor a encontrar a Dag para que lo ayudara a preparar adecuadamente lo que Arya debía consumir en la hora de la cena, puesto que, sabiendo que era

