Noelia Smith. Todo mi rato se basó en caminar de un lugar a otro dentro de la habitación e imaginar qué estaría haciendo Edrick con Ester, mordí mis uñas, golpeé el suelo con mis pies varias veces, me asomé por el cristal de la ventana a mirar hacia el estacionamiento de al frente de la mansión a ver si en algún momento llegaba mi prometido, pero nada; no apareció en toda la noche y yo casi colapsé de la rabia. Sentí que dentro de mí, el bebé dio una voltereta furiosa y me esforcé por tranquilizarme, tampoco es que quería ponerme de mal parto en ese momento debido a un ataque emocional. Resoplé y me acosté en la cama, con mis manos sobre mi abdomen y la mirada fija en el techo, estaba planificando las formas en que le formaría a Edrick su problema cuando llegara, de la magnitud de mi rec

