Me observo en el reflejo que me entrega el espejo frente a mí y sonrío al ver cómo me veo con el vestido de Cenicienta. Sin duda, me veía muy inocente y como una princesa real, de pies a cabeza. —Si tu objetivo es robar suspiros esta noche, seguro lo consigues —murmura Vicente en la entrada de mi habitación. Me volteo a verlo y le guiño un ojo. Y sí, resulta que al final decidí que el vestido de la princesa Jazmín, tal vez no era tan apropiado para una fiesta donde habrían niñas, así que decidí pedirle a la misma Isabella que por favor me ayudara a elegir uno. Últimamente, Vicente casi vivía junto a Sergio y a mí, estaba casi todos los días con nosotros y por las noches se quedaba a dormir, pero lejos de molestarme, me gustaba su compañía, debido a que Sergio muchas veces se la pasaba

