El día de hoy me siento muy nerviosa, pues Luciano cumplió con su promesa y me pidió que salgamos a comer junto a Isabella, ya que la pequeña no dejaba de insistir en volver a verme. Me temo que el sentimiento es mutuo y me aterra encariñarme demasiado con esa hermosa niña, pero sin duda, iría junto a ellos el día de hoy. Decidí vestirme de forma casual, con un vestido floreado que me llega un poco sobre las rodillas, con maquillaje natural y un toque de brillo en los labios, no tan arreglada, ya que, en teoría, esta no es una cita formal. Estaré comiendo con aquel hombre guapo, de risa inolvidable que conocí en el parque y también con su pequeña hija adorable. Luciano aparenta ser todo un caballero y excelente padre, lo que sinceramente, me dejó flechada desde aquel día en que nos vimo

