Admito que durante la última semana me he sentido sobre una nube, de la cual no quiero bajar. Luciano me habla todos los días, me da los buenos días con un tierno mensaje y al final del día, se toma el tiempo de llamarme para preguntar sobre cómo estuvo mi día y darme las buenas noches. Sin ninguna duda, lo sentía el hombre perfecto, tanto así que ya estaba dispuesta a parar con el juego que me propuse para año nuevo y así poder quedarme con él. No mentía al decir que cada día que pasaba, me sentía un poquito más enamorada de él. Me la pasaba escuchando música romántica, suspirando por los pasillos del edificio donde trabajo y en cada rincón del departamento de Sergio, a quien sin ninguna duda comenzaba a cansar al pasar hablándole tanto de Luciano. La noche anterior me había dormido c

