El día había llegado, Netty había luchado en convencer a su padre toda la semana para ayudarlo en la organización de la fiesta, pero él se negó tajantemente, él quería sorprenderla.
La joven cansada de que todo esté en secreto decidió empezar su rutina diaria, salir a correr y digerir un desayuno ligero, se le hacía tarde Jane la esperaba en su casa, tenían un día de chicas antes de la fiesta, lo cual agradecía, necesitaba unos buenos masajes. Netty paso casi todo el día en el spa junto a su amiga Jane el cual incluyeron una tarde de compras, admirando así un sinfín de hermosos vestidos y atuendos de moda, algunos demasiados reveladores para el gusto de Netty no obstante hermosos a los ojos de Jane.
Netty reía al recordar ver a su padre toda la semana pegado al teléfono, saliendo raudo algunos días, llegando tarde, cansado, pero con una sonrisa de júbilo, le mencionaba a Jane que su adorado padre la ignoraba por completo, sí que su padre se tomó en serio su cumpleaños. Desde la partida de su madre ella no deseaba celebraciones, pero su padre insistió en que no podía faltar a la palabra de su esposa, el cual era cada año como todos armar una celebración única y grandiosa.
El motivo por el cual Netty acepto, era porque cada invitado adinerado llevaría como obsequio, un cheque para donar a las instituciones de niños huérfanos, solo por ese motivo dejaría que su padre organizara tremenda celebración por su cumpleaños.
—Jane cariño te dejo voy a casa papá debe estar como loco dando los últimos detalles de la fiesta y te aseguro que ya la estilista debe estar esperándome.
—Claro amiga ya me imagino a don Albert, pero es que ese hombre es tan bueno como terco. Mira que no dejarte ayudarlo. —Sonríe Jane abrazando a Netty. —Ya sabes como es papá, mejor voy mira ya me está llamando.
—Ja ja ja ve mi amiga. —Mientras se despiden Netty apura el paso a su auto dejando atrás el departamento de Jane, ella no tenía necesidad de conducir tenía chofer a su disposición pero a ella le encantaba manejar, según ella se sentía una chica normal y no una mujer millonaria, cuando manejaba su auto.
Al llegar a casa Netty recuerda lo que le dijo su padre por teléfono lo cual la dejo sorprendida, don Albert la esperaría en el hermoso y lujoso local recibiendo a los invitados y que Erick iría por ella, para ella fue extraño su padre siempre llagaba con ella a los eventos, pero ahora él deseaba que llegue con su prometido. A paso apresurado ingresa a su habitación quedando asombrada, ella amaba a su padre, pero ahora lo quería cerca para llenarlo de besos.
Don Albert había llenado su habitación con hermosas rosas blancas, las cuales eran las favoritas de su hija, ella sonreía, bailaba y giraba a su alrededor mientras ingresaba en su habitación degustando el aroma de las hermosas rosas.
De pronto su vista se dirige a su cama detallando una elegante caja de regalo con una cinta dorada, se acerca como una niña traviesa feliz por un nuevo juguete, pero al acercarse más, detalla una carta que posa encima de la caja y la letra se le es conocida.
Su corazón se detiene por segundos, el aire se acorta, el pecho oprime, esa letra es de su madre, sin pensarlo mucho la abre con premura, con necesidad.
Amada Netty.
Cariño talvez ya no estoy contigo físicamente porque la vida lo decidió así, no obstante mi corazón, mi alma, siempre estará contigo cuidándote, no podía dejar este mundo sin dejarte mis palabras en esta carta deseándote lo mejor del mundo porque lo mereces, hoy es un día maravilloso y glorioso para nosotros, porque un día como hoy llegaste a nuestras vidas, tu padre y yo te amamos demasiado, vivimos orgullosos de tener una hija como tú, diste luz a nuestras vidas no lo olvides, llenaste el vacío que había en nuestros corazones, nos volviste plenos de amor y felicidad.
Netty mi niña hermosa, espero siempre sonrías sin perder esa luz que llevas cariño, eres luchadora hija, lo demostraste el día del accidente, tú decidiste no morir hija decidiste vivir y sé que podrás con todo, pase lo que pase más adelante recuerda que eres una Visso y eres el orgullo de esta familia.
Hija mía te amo, hubiera dado todo por estar ahí contigo, tú sabes mi lucha por aguantar un poco más por un momento más a tu lado porque nunca fue suficiente para mí, pero sabes antes de irme Dios fue bueno conmigo logro convertirme en tu madre y llenarme de felicidad, así que no pienses que fue pronta mi partida.
Netty sentía que no podía contener las lágrimas, ella miraba asombrada la carta, era su madre deseándole lo mejor en esta vida, diciéndole que no tenga miedo a equivocarse porque sabía que ella era fuerte y podía afrontar cualquier dificultad.
La joven no podía creer porque dios fue tan bueno con ella dándole la mejor madre del mundo, dedicada, atenta, cariñosa, era su amiga, siempre reían iban de compras y hablaban de todo. Ella empezó a llorar, sentía un dolor punzante en su corazón, no podía contenerse, sabía que su madre lucho hasta el final solo por estar un día más con ella.
Hija vamos deja de llorar, te conozco y aseguraría que estas un mar de lágrimas como ese día que vimos una novela romántica, cariño vamos sonríe esta carta fue escrita con amor para desearte una vida llena de logros y felicidad, ahora conociéndote como te conozco te preguntaras que hay en esa cajita, ja, ja, ja porque sé muy bien que lo curiosa lo sacaste de tu padre.
Amada Netty lo que hay dentro de esa caja, lo tuve guardado por mucho tiempo, estaba destinado para ti. Espero te guste, deja ya de sufrir por mi partida, estoy bien, mamá está bien donde esta y te cuida cada día. Ahhh y es hora de sonreír porque hoy estamos de fiesta y vamos a bailar hasta que los pies no puedan más, te amo hija, mi pedacito de cielo, mi mundo entero.
Cristina Visso, tu madre.
Netty abrazó esa carta de amor, de aliento y felicidad. Mamá te amo, se respondió ella, por fin sentía calma en su corazón ella sabía que la partida de su madre le afectaba de sobremanera, pero al leer esta carta ella pudo comprender que su madre descansaba en paz y que siempre la cuidaría, por fin Netty sintió alivio y paz en su corazón tras la partida de su adorada madre.
En ese instante respiro aliviada y giro su vista a la preciosa caja, abriéndola quedando sorprendida, había un hermoso collar de rubíes y unos pendientes que hacían juego, se notaba que eran muy valiosos. Era un obsequio hermoso, pero más importante para ella en ese momento, era esa carta que no dejaba de abrazar.