FIESTA DE CUMPLEAÑOS

1123 Words
Los invitados empiezan a llegar y al ingresar quedan absortos, el lugar es sumamente elegante y hermoso, la decoración es perfecta. Don Albert viste un traje de lujo digno para la ocasión, se encuentra feliz conversando con unos socios sobre el gran desempeño de su hija en la empresa, mientras tanto saluda a los invitados que están llegando, él se encuentra orgulloso por el gran trabajo que hizo para el onomástico de su adorada Netty. Los invitados se reúnen en grupos detallando a cada próximo invitado, los cuales son hombres de negocios millonarios, ellos no podían negarse a venir a un evento de lujo como este y así poder observar a la hermosa heredera de Visso internacional, de pronto el silencio embarga el gran salón y una hermosa mujer empieza a bajar las escaleras delicadamente. Su belleza es asombrosa parece una diosa, lleva su hermoso cabello dorado recogido, dejando a la vista su lindo rostro, lleva puesto un vestido azul marino bellísimo, el cual entalla su esbelta figura, su vestido combina a la perfección con las preciosas joyas que le regalo su madre, esa impecable mujer, es Netty Visso. Todos los invitados quedaron en shock, sabían que Netty era hermosa y elegante, pero hoy estaba deslumbrante. Al término de las escaleras Erick su guapo prometido la esperaba para tomar su mano, el joven gallardo caminaba orgulloso demostrando que en su brazo llevaba una hermosa y delicada joya que para él era Netty, mientras ellos avanzan saludan a los invitados. —Estás preciosa. —Le susurra Erick. —Gracias y tú te encuentras apuesto. —Sonríe Netty mientras avanzan. —¿Solo apuesto? Pensé que me dirías que parezco de la realeza por mi belleza. —Sonríe Erick haciéndose al gracioso. —Ohhh disculpé su majestad —Netty ríe y le sigue el juego. —Pero para mí el único rey que deseo venerar es el que esta al frente mío. —Menciona ella observando a su amado padre el cual no deja de sonreír. —¡Au...! Ese fue un golpe bajo, pero en esta ocasión dejaré que ganes, ya que él es tu rey pues princesa yo soy tu esclavo para toda la vida. —Te quiero Erick, pero esta vez llegaste lejos con lo cursi ja ja ja. Mientras los prometidos avanzaban conversando, don Albert Visso observa a su hija y es grande su asombro al ver el hermoso collar que lleva, no puede contener tanta alegría y una lágrima rueda por su mejilla, Netty llega en ese momento para recibir a su padre y él susurra a su hija. —Ese collar era de tu madre, yo se lo regalé cuando nos casamos. Al escuchar a su padre Netty quedo asombrada, mira a su padre y le dice. —Mami está con nosotros hoy y siempre papá. —Ellos sonríen mientras la recuerdan. La fiesta se puso amena, Netty saluda a todos agradeciendo que estuvieran aquí. El primer baile llega y lo hace con su padre, ella posa su cabeza en el hombro del hombre que le dio la vida, mientras que la música suena. La siguiente pieza baila con su prometido Erick el cual gustoso hace dominio de la canción y de su acompañante, los invitados alagan a la pareja, se ven muy bellos juntos. Pasado algunos bailes los invitados empiezan a salir al gran salón para seguir bailando mientras tanto Netty se encuentra con Jane, su amiga trae un vestido rojo pasión y su cabello suelto, se ve linda y sexy. Ellas conversan y ríen, detallando como los invitados más jóvenes miran a Jane, era una noche fascinante. —Estás hermosa. —Halaga Jane a su amiga. —Gracias, pero mírate estás echando fuego, presiento que esta noche dejaras la soltería. —Sonríe Netty mientras observa a los invitados. —Hay mi amiga dios te oiga necesito un galán para no sentirme sola. —Suspira Jane y es que ella es muy enamoradiza y le tocó cada patán. —Querida Jane el hombre indicado llegará en su momento ya lo verás. —Netty abraza a su amiga llenándola de mimos, pero en ese instante una presencia masculina se hace presente. —Señoritas buenas noches, me permite el próximo baile señorita Netty. —Habla Patrick Parrish haciéndose notar con ese costoso traje, ese hombre es guapo, pero posee una mirada oscura. —Buenas noches. Los invitados están atentos a la reacción de Netty, negarse sería mal visto en una ocasión como esta, ella debe acceder aunque no quiera. Definitivamente, este hombre no era de su gusto, solamente esperaba que termine la canción para alejarse de él, ellos bailan al ritmo de la música, Patrick se acerca ligeramente al oído de Netty y le dice. — Me gusta mucho, señorita. Netty al escucharlo siente la necesidad de alejarlo, este hombre es realmente extraño he insolente. Al terminar la canción los invitados aplauden y su padre se acerca para decirle que es momento de abrir su regalo. Ella sonríe y se marcha abrazada de su padre tratando de olvidar el descaro de Patrick que al verla alejarse atina a sonreírle. Casi de inmediato al ingresar al gran salón, una pantalla gigante se desliza delante de los invitados, los cuales quedan expectante al querer saber que va a pasar. Don Albert le entrega una cajita a su hija, ella al abrirla queda con un signo de interrogación y observa a su padre esperando una explicación. —Aprieta el botón del medio, te gustará mucho. —Sonríe don Albert. Ella lo hace y en ese instante aparecen imágenes de ellos juntos a su madre, Netty no puede controlar su asombro, no quería llorar, pero la emoción es demasiada para contener las lágrimas, es inevitable ver esas imágenes y no sentir una mezcla de emociones, momentos vividos, sonrisas de felicidad y abrazos llenos de amor entre ellos. Los invitados empiezan a reír cuando observan una imagen donde se observa a don Albert con anteojos de plumón que Netty le había dibujado cuando él tomaba una siesta, en la imagen se detalla a Netty y su madre riendo por la travesura. En ese instante don Albert se siente satisfecho al observar a su hija sonreír y reír de esa manera tan relajada, él sabía que ver esas imágenes la harían muy feliz, ellos saben que esos momentos vividos son especiales y se quedarán guardados en sus corazones. —Papá es el mejor regalo del mundo, te amo. —Susurra Netty mientras apoya su cabeza en el hombro de su padre. —No cariño, tú eres el mejor regalo que la vida nos dio. —Don Albert acaricia el hombro de su hija y solo espera que su amor sea tan grande para que pueda perdonarlos.
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