Llego el día de su cumpleaños y luego de salir de clases Nataly fue a casa de doña Mati, la anciana siempre le esperaba con un poco de comida y una sonrisa, ellas conversaban de todo, pero en esta ocasión doña Mati andaba preocupada, ¿por ¿Qué sus tíos le harían una fiesta a Nataly? Si apenas sabían que vivía la muchacha, nunca olvidaría como un día cuando Nataly era más pequeña llego donde ella muerta de hambre y llorando, esos desgraciados la aborrecían y la prima era un caso aparte, tan malvada desde que nació.
Su pequeña había sufrido mucho, por eso doña Mati siempre estuvo para Nataly igual que algunos vecinos y el panadero Dante que la cuidaba.
—Hoy es mi fiesta, estás invitada Mati. —Decía la joven feliz y tan inocente.
—Mi pequeña ahí estará, pero por favor ten cuidado.
—Creo que mis tíos están cambiando. —Sonreía tímida.
—Ohhh mi niña siempre tan buena e inocente.
Llegado el momento algunos vecinos ya estaban en la panadería, en ese lugar sería la pequeña reunión por su cumpleaños.
Nataly estaba algo incómoda con el vestido de su prima, según para ella era muy provocadora, pero no tenía que ponerse, así que se armó de valor y salió al encuentro de los que la esperaban.
—Nataly qué linda, te pareces tanto a tu madre. —Decía una vecina.
—Pequeña te hice una torta deliciosa. —Mencionaba el panadero sonriente.
—Mi niña te traje este regalo, es un joyero con una bailarina dentro, te encantara.—Decía un anciano vecino.
Algunos regalos llegaron a Nataly y ella muy feliz los recibió, doña Mati le llevó una pulsera con una N, era hermosa. Luego que todos compartieron un momento algo alegre, ya que los tíos no estaban por ni una parte, la gente fue marchándose cuando se hizo tarde.
Nataly estaba contenta, pero algo confundida, ¿por qué sus tíos le harían una fiesta y no estarían en ella? En ese instante, cuando el último invitado se marchó, aparecieron sus tíos con don Pancho, un hombre regordete.
Nataly por compromiso lo saludo y quiso retirarse, sin embargo, sus tíos la retuvieron.
—No seas mal educada, don Pancho te trajo un regalo. —Dijo su tía.
—Disculpen. —Nataly respondió nerviosa.
—don Pancho, tome sírvase un trago. —Dijo el tío de Nataly.
—Gracias toma linda Nataly, tu regalo.
Nataly lo recibió, pero se sintió tan incómoda, ese hombre era grotesco y malvado un día cuando fue a su mini mercado intento sobrepasarse, desde ese día ella no va a comprar a menos que el panadero le acompañe.
—Pero ábrelo tonta. —Dijo su prima.
Así que al abrirlo se sorprendió, era un anillo, ¿por qué un hombre le regalaría un anillo? Solo eso hacen los enamorados, pensaba ella.
Ella confunde miro a sus tíos y al hombre, el cual reía orgullos y eso hacía incomodar más a la joven.
—Bueno, bueno, ve a tu habitación Nataly nosotros conversaremos un poco más con don pancho. —Menciono su tío y ella se fue.
Al llegar a su habitación, observo como su prima abría todos los regalos quedándose con algunas cosas, Nataly solo negaba y dejaba que su prima se llevara lo que quisiera, que podía hacer si ella discutía o peleaba por sus cosas, su tía vendría y ya. para que acordarse de los malos tratos recibidos.
—Si ya acabas de retirarte. —Dijo terminando de ingresar a su cuarto.
—Te odio Nataly, pero pronto te largarás y nosotros seremos muy felices.
—¿De qué hablas?
—Hay tontina, no sabes por qué don pancho te dio un anillo de regalo.
—No, si quieres te lo doy.
—Pues que va a ser, serás su esposa Nataly. —Reía Margot y Nataly palideció.
—¡Imposible!
—Pues mis padres están conversando abajo con él, coordinando todo, mi padre te obligará y te casarás.
-¡No! ¡No! ¡No! —Gritaba Nataly.
—Ja ja ja pobre tontina, apenas te largues, mi padre venderá la casa y nos iremos de aquí.
—Eso no pasará.
Nataly lloraba y no podía creer lo que decía su malvada prima, era imposible, ella era buena en todo, obediente ¿porque sus tíos venderían su hogar? y sobre todo ¿porque la harían casarse con un hombre como don pancho?, ¡no! Ella se negó a la idea.
Al día siguiente sus tíos la llamaron a la sala, ella se acercó algo nervioso.
—Buenos días, tíos.
—Buen día, Nataly, quiero que salgas con tu tía, ella comprará un vestido formal, mañana te casas con don Pancho. —Ordeno su tío y Nataly casi se cae por la impresión.
—¡Tío no me casaré, acaso te escuchas, no lo haré! —Gritó Nataly sin saber de donde saco fortaleza para enfrentar la situación.
—Claro que si, don Pancho, vino con un regalo, ayer te trajo tu anillo de compromiso, solo firmaremos una autorización porque aún eres menor de edad y listo te podrás casar mañana.
—¿Por qué?
—Como que porque, necesito explicarte, siempre fuiste un estorbo para nosotros y si podemos sacar algo de beneficio y te apartamos de nuestras vidas, pues es un buen negocio.
— ¿Cómo? Pero que hice yo, siempre fui buena, obediente, nunca reclame nada y así sin más me quiero dejar en manos de un hombre tan ruina.
—¡Cállate, Nataly! —Grito su tía sofocada.
—No lo haré.
—¡Si lo harás porque lo digo yo y punto!
—Por favor se los suplico, no me hagan esto.
En ese instante su tío la cogió del brazo ya la fuerza la llevo a su habitación encerrándola, ella tendría que entrar en razón por las buenas o malas.
Nataly gritaba, pedía a gritos ayuda, pero no había nadie quien pudiera ayudarla, el panadero ese día no fue a trabajar porque era su día de descanso y no puedo enterarse de nada.
Llegada la noche Nataly no pudo dormir, tenía que ver la forma de escapar, pero ella no se casaría a la fuerza, no.
Al día siguiente, casi al medio día, abrió la puerta dejándole un pan con agua. Su prima reía y caminaba por la habitación.
—Ilusa te lo dije
—Ayúdame por favor
—Jamás
—Por qué me odias tanto?
—Uh mm es encantador verte sufrir.
—Eres cruel
—Sí, además con tu matrimonio mi padre quedará sin deuda con ese viejo.
-¿What?
—Así es, mi padre le debía mucho dinero y como tú le gustabas al viejo, pues hicieron un trato.
—¿Por qué? Yo nunca les hice nada malo.
Nataly estaba desesperada, en ese instante aprovecho el momento y empujo a su prima saliendo rauda a la calle, escuchaba que su tía gritaba su nombre, pero ella no pararía, no ahora que tenía que huir.
Llego hasta la casa de doña Matilde.
— ¿Qué paso mi niña?
—¡Me quiero vender! —Nataly gritaba agitada y sin aliento.
—¡Que mi niña!—Doña Matilde estaba horrorizada.
Nataly le contó todo a doña Matilde, la anciana estaba enfadada, no podía creer lo malvados que podían ser, esto era el colmo de esa familia, tenía que idear algún plan para ayudarla, su niña no podía seguir así. En ese instante tocaron su puerta y Nataly se asustó.
—Diga
—Sé que Nataly debe estar aquí, así que entregamela o llamaré al alguacil por rapto de un menor de edad.
—De que hablas, ¿dónde está mi niña? ¡Dímelo!
La anciana se hizo la desentendida, tenía que hacer tiempo para ver la forma de ayudarla.
—Iré por el alguacil, ya verás anciana loca.
El tío de Nataly se fue mientras que doña Matilde pensaba que hacer.
En ese instante apareció el panadero agitado avisándoles que el tío de Nataly estaba en camino a la jefatura, doña Matilde habló con él y le pidió el favor de llevarla a la estación de autobuses y la enviara a la capital, ella sacó unos billetes de un estante no era mucho, pero ayudaría para sus pasajes ya tomar un taxi para llegar a su destino.
—Vamos Nataly es momento de buscar tu libertad. —Dijo el panadero algo triste porque ya no la vería más.
—Mi niña es momento que seas feliz, mi ahijada te ayudara, yo me contactaré con ella, ve Nataly e intenta ser feliz, nunca vuelvas mi niña.
—Pero Mati no puedo dejarte, vámonos juntas.
—No puedo mi niña, todo esto debe ser rápido, yo te llamaré, apenas pueda contactarme con mi ahijada de nuevo, nadie debe saberlo, nadie.
—Vamos niña, ellos volverán, estamos contra tiempo y doña Matilde tiene razón, ella debe quedarse aquí por ahora, si no tratarán de darle seguimiento y las encontrarían o peor podrían denunciarla, entiendes.
El panadero tomó la mano de Nataly y salieron de ahí apresurados, en la terminal de autobuses el panadero hablo con un amigo y lograron comprarle un pasaje a Nataly, la joven no llevaba nada, solo el dinero en su mano que le entrego doña Matilde. El panadero el abrazo fuerte y con una voz ahogada se despidió de ella, la vida era injusta, con algunas personas que no lo merecían.
Nataly subió al autobús esperando que todo esto acabe, tenía miedo, mucho miedo, nunca había salido de su ciudad y si la encontraban sus tíos, se decía y temblaba al solo pensarlo.
El viaje fue largo, pero llegó a su destino, al bajarse tomo un taxi y le indico la dirección, era de noche y temblaba de frío, pero ese escalofrío que sintió no solo era por el clima, también era porque se dirigía a lo desconocido. .