Luego de haber pasado el fin de semana en la playa, regresaron a casa.
Netty se encontraba en una junta, los miembros estaban eufóricos por el nuevo plan de trabajo que planteó la dueña.
—Me gusta tu proyecto. —Mencionó un m*****o mientras sonreía.
—Yo te apoyo, sé que esa sucursal tendrá muchas ganancias.
Netty solo los escuchaba, ella ya había decidido abrir la nueva sucursal por ese país, sabía que lo haría con o sin apoyo de los miembros, ya que ella era la dueña absoluta. Pero le agradaba escuchar sus opiniones, padre le hizo prometer dejar a los miembros porque fueron ellos que lo acompañaron en toda su vida como presidente de su empresa.
—Entonces está dicho, tome nota Helen y envía el proyecto al área correspondiente, lo quiero en dos meses listo para iniciar labores por allá.
Mientras salían todos felices por los nuevos avances de Visso Internacional, Netty se quedaba recostada en su sillón pensando porque ese país le es tan familiar.
—Así que nos iremos a un nuevo país para expandirnos, me gusta, quizá encuentre el amor en esos lares, ya sabes un buen hombre, un príncipe azul. —Suspira Jane, toda melodramática.
—Hey ya te cansaste de besar sapos eh. Bueno, pues en dos meses estaremos por allá inaugurando la nueva sucursal y conociendo a muchos empresarios, quien sabe encuentres a tu príncipe, quizás me pidas quedarte en esa sede, podría darte la gerencia.
—¡Que! Mejor dime que ya no me quieres a tu lado, adoro nuestro país y no puedo vivir sin ti. —Jane se lanza en los brazos de Netty suspirando y abrazándola.
—Ok entendí que no puedes vivir sin mí, pero bájale un poquito al drama.
Ríen las muchachas mientras salen a almorzar.
—Hey estos días hemos estado demasiado ocupadas, no te he preguntado como está tu padre. —Sonríe Jane.
—Papá ha estado algo distante, algo tiene y por eso hoy iré temprano a casa. —Menciona Netty terminando su comida.
Ella lo había notado desde su regreso de la playa, tenso, algo le pasaba a su padre, pero ella lo averiguaría. El tiempo ha sido el factor difícil y aunque ella delegue sus actividades, siempre la necesitan a ella para dar el último visto bueno.
—Hey todo estará bien, quizá don Albert extrañe a tu madre. —Dice acariciando la mejilla de su amiga que nota algo preocupada.
—Lo sé y yo que ando ocupada y él solo en casa. Le pediré que regrese a la empresa como m*****o activo, así podre tenerlo cerca.
—Pues es la mejor idea que has tenido.
Netty vuelve a casa un poco más temprano y en silencio se acerca a la sala donde encuentra a su padre abrazando y acariciando un cuadro donde aparece ella con su madre.
Esa imagen le rompe el corazón, él la necesita y ella sumergida en el trabajo.
De pronto sale de ahí y toma el teléfono llamando a Helen, su secretaria.
—Hola Helen, un favor cancela todas mis citas para mañana, no iré a la empresa.
—Como diga, señorita Netty ¿está bien?
—Si lo estoy, pero necesito estar con papá.
—Claro que si no se preocupe cualquier cosa le haré saber.
—Gracias.
Corta la llanada y decide estar con su padre, como dijo su padre, él pudo manejar el negocio hasta por llamadas y si fuera necesario ella trabajaría desde casa, solo desea que su padre esté bien.
—Hola desconocido. —Dice ella y su padre limpia una lágrima intentado que ella no se dé cuenta.
—Hola cariño. —Susurra estrechándola en sus brazos.
—Te amo papá, ¿lo sabes? —Pregunta Netty acurrucándose.
—Lo sé como sabes que tú eres mi vida entera. —Menciona mientras acaricia el hermoso rostro de su hija.
En eso aparece el ama de llaves y Netty pide dos tazas de chocolate caliente y le pide que mañana prepare la comida preferida de papá.
—¿No iras a la empresa, hija?
—No papi, mañana estaré contigo todo el día, he pensado que me gustaría que vuelvas a la empresa como m*****o activo, me gustaría que estés a mi lado, quien sabe te lleve conmigo a la nueva sucursal que abriremos en aquel país que te mencione.
—Me gusta la idea, te parece si vemos una película de esas que veíamos con tu mamá y de paso saboreamos el chocolate con malvaviscos.
—¡Hey! Travieso, sabes que el azúcar no es bueno para ti, pero solo por hoy te dejaré pecar y claro que veremos una película juntos.
Netty se cambia rápido y baja a la sala donde su padre ya tiene la película esperando por ella, ambos se recuestan y toman el delicioso chocolate con malvaviscos que le gusta a su padre.
Ambos reían mucho con algunas escenas, pasaron una noche agradable y como siempre sucedía cuando veían una película, Netty se quedó dormida en los brazos de su padre.
—Ohhh mi Netty ya eres una mujer fuerte, cariño sé que sabrás comprender. —Don Albert acaricia el rostro de su hija, mientras suspira recordando a su esposa.
Al día siguiente, como todas las mañanas Netty estaba ejercitándose, amaba correr. Al llegar se encontró con su padre con periódico en mano, eso tampoco cambiaba papá, siempre la esperaba con periódico en mano sentado en la cabecera del gran comedor. Así que se dio un baño relámpago y bajo para poder tomar desayuno juntos.
—Te parece si luego del desayuno vemos los álbumes de fotos cariño.
—Ohhh claro que si adoro verlos.
Ambos sonreían mientras conversaban sobre Erick, Jane, algunas cosas de la empresa o uno de los miembros que añoraban ver a don Albert de nuevo en la empresa.
Luego de haber mirado las fotos y los recuerdos surgieron, ambos lloraban en silencio recordando a la mujer que amaron, Cristina Visso.
Ellos la extrañaban, pero sabían que todo en la vida tenía un porqué, además ella no hubiera querido verlos sufrir. No sabe como, pero Netty luego de un momento nostálgico se quedó dormida en el mueble, ella pensaba que quizá era todo el cansancio acumulado de estos días y no había dicho nada de sus pequeños pero constantes dolores de cabeza.
Al levantarse no encuentra su padre, así que decide buscarlos en su despacho.
Al ingresar ve a su padre mirando el gran cuadro de su madre, él la acaricia mientras dice en susurro... es tiempo.
—¿De qué es tiempo papá?
—De contarte nuestra historia.
—¿Historia? Ahh como conociste a mamá, esa ya me contaste y fue hermoso, puedo volver a escucharla.
—No, mi amor es momento de contarte como llegaste a nuestras vidas.
Netty guarda silencio al ver el rostro de su padre algo preocupado, entonces decide sentarse mientras su padre sigue observando el cuadro de su esposa y se prepara para empezar a hablar.