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1232 Words
Nataly, después de escuchar el timbre del departamento en repetidas ocasiones, se levantó con una sonrisa maliciosa y se dirigió hacia la puerta. Pensó que era Alexander, que iba a hablar con ella para llegar a un arreglo. Sin embargo, se encontró con Damien, quien la miraba con una mezcla de cautela y determinación. —Buenas noches, señorita Ryan, Soy Damien Patrick. Disculpe la interrupción, pero tengo un asunto importante que discutir con usted en nombre del señor Alexander Brooks—. Damien habló con calma, manteniendo una actitud profesional. Nataly arqueó una ceja, evaluando al hombre frente a ella. Sabía que su presencia allí no era casualidad, y se preguntaba qué tramaba Alexander ahora. —¿En nombre de Alexander? Qué interesante. ¿Y qué es lo que el señor Brooks?— Respondió con sarcasmo. Antes que nada ¿Me permite pasar? Preguntó Damien tratando de mantener cordialidad. Nataly asintió y Damien entró con cautela mientras observaba a la bella joven de escultural figura. El señor Brooks está dispuesto a ofrecerle una generosa suma de dinero a cambio de su silencio sobre el embarazo. Pero hay una condición: se debe realizar una prueba de paternidad para confirmar que el bebé es de él— Explicó Damien. —¿Una prueba de paternidad? ¿Acaso Alexander está dudando de mi palabra? Pero cómo se atreve— Exclamó Nataly, fingiéndose ofendida por la desconfianza de Alexander, pero más aún, preocupada por la condición que le estaba poniendo. Ya que si se sometía a esa prueba, se descubriría la falsedad del embarazo, así que tendría que pensar muy bien cuál sería la manera de seguir manteniendo esa mentira. —Así es, señorita Ryan. Esa es la condición que puso el señor Brooks. De lo contrario, no recibirá absolutamente nada—. Argumentó Damien. —No puedo creer que Alexander esté dudando de mi palabra, después de todo lo que hemos pasado juntos. Es un miserable—. —Eso no es de mi incumbencia, señorita Ryan. Le repito, vengo de parte del señor Brooks a hacerle la oferta que le acabo de mencionar y necesito su respuesta ahora—. Nataly hizo una pausa, evaluando sus opciones. Sabía que si aceptaba someterse a la prueba de paternidad, su mentira quedaría al descubierto. Sin embargo, si rechazaba la oferta, se arriesgaba a perder la oportunidad de obtener una suma considerable de dinero. —Comprendo su molestia, señorita Ryan. Pero el señor Brooks está siendo precavido dadas las circunstancias. Sin embargo, estoy seguro de que podemos encontrar una solución que le sea satisfactoria a ambas partes. Increpó Damien tratando de convencer a Nataly. —Lo entiendo, pero una prueba de paternidad es una invasión a mi privacidad. No me parece justo que tenga que someterme a eso solo por una cuestión de desconfianza. ¿No hay otra manera de resolver esto?— Exclamó Nataly con voz seductora, ya que noto como Damien la miraba y usaría eso a su favor. Ella era consciente de su encanto y habilidades manipulativas, así que decidió recurrir a la seducción para ganarse a Damien y tenerlo de su lado en su conflicto con Alexander. Con una sonrisa cautivadora y movimientos seductores, se acercó a él. Damien, sintiéndose ligeramente incómodo por la proximidad de Nataly, trató de mantenerse firme en su posición. —Lo siento, señorita Ryan, pero Alexander es mi mejor amigo. No puedo traicionar su confianza —respondió Damien, con determinación en su voz. Nataly acercó aún más su rostro al de Damien, dejando que su aliento cálido acariciara su piel, y puso sus manos sobre su cuello. Alexander sintió una corriente eléctrica que recorrió todo su cuerpo ante la cercanía de la escultural mujer, pero suavemente se alejó de ella, tratando de contener ese instinto que le pedía que la poseyera inmediatamente. —Nataly, lo siento, pero no puedo traicionar a Alexander. Él ha sido mi amigo durante años, y le debo lealtad. Además, no sé si puedo confiar en ti. No sabemos cuál es tu verdadera intención en todo esto —respondió Damien, luchando por mantenerse firme en su decisión. Nataly hizo un leve movimiento en sus ropas, descubriendo levemente sus firmes pechos, al mismo tiempo que se acerca a él y le empezó a hablar al oído. —Vamos, Damien. Mira, sé muy bien que Alexander te trata muy mal, te humilla, te insulta y te menosprecia. A una persona así, no se le debe lealtad alguna—. Damien se sintió momentáneamente desconcertado por las palabras de Nataly. Sus argumentos resonaban en su mente, sembrando la duda y la incertidumbre sobre su lealtad hacia Alexander. Por un momento, sintió la tentación de ceder ante las persuasivas palabras de Nataly, pero la imagen de Alexander, su amigo de toda la vida, lo detuvo. Se alejó bruscamente de ella, tratando de luchar con todas sus fuerzas para no ceder ante tal tentación. —Es mejor que me vaya, señorita Ryan. Así que piense bien lo que va a hacer, por lo pronto, le sugiero que no se vuelva a presentar en el corporativo. Además, no veo cuál es el inconveniente en hacerse la prueba de paternidad, si no tiene nada que esconder. Que tenga un excelente día— Damien salió rápidamente del departamento y Nataly observó la lucha interna que estaba pasando aquel tímido joven con una sonrisa astuta, sabiendo que había sembrado la semilla de la duda en su mente. Ahora solo necesitaba esperar pacientemente a que esa semilla germinara y diera sus frutos. Damien se subió a su auto temblando, estaba atónito ante la gran belleza de Nataly, el sentir su cercanía, sin duda le había provocado sensaciones que jamás había experimentado. Sin saber qué hacer, empezó a conducir su auto sin rumbo fijo. Al cabo de unos minutos su celular empezó a sonar y sin mirar de quién se trataba, solo se limitó a responder. —Hola, Damien. Soy Allison Cooper. Tanto tiempo, ¿Cómo estás?— preguntó amablemente. —Hola, Allison. Sí, ya ha pasado algo de tiempo. Estoy bien. Dime ¿En qué te puedo ayudar?— Necesito tu ayuda ¿Podrías organizar una reunión con Alexander lo antes posible? Hay alguien muy interesado en hacer negocios con él y tengo la sensación de que esta propuesta podría ser bastante interesante para él—. Explicó Alisson. Las palabras de Alisson tomaron por sorpresa a Damien, quien no esperaba recibir tal solicitud en ese momento. Sin embargo, la idea de una nueva oportunidad de negocios para Alexander despertó su interés. —Por supuesto, Alisson. Déjame planteárselo a Alexander ¿Tienes alguna idea de quién es esta persona y qué tipo de negocio está proponiendo?— Preguntó Damien, tratando de obtener más detalles sobre la situación. —Su nombre es Fred Andrews y ha expresado un gran interés en colaborar con ustedes en un proyecto que podría ser muy lucrativo. Creo que deberían aprovechar esta oportunidad y organizar la reunión lo antes posible—. Respondió Alisson, con determinación en su voz. El nombre de Fred Andrews resonó en la mente de Damien, aunque no lo conocía personalmente, había escuchado hablar de su buena reputación en el mundo de los negocios. —Entiendo. Organizaré la reunión lo antes posible, te llamaré para informarte de la fecha y hora. Gracias por informarme, Alisson—. Concluyó Damien, antes de despedirse y colgar el teléfono.
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