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1083 Words
Después de la salida de Nataly de la oficina de Alexander, finalmente este se quedó a solas con su madre, quién lo observaba con una mirada penetrante. —¿Y qué haces tú aquí, mamá? ¿Vienes a regañarme como siempre? ¿Acaso no tienes algo más importante que hacer que cuidar de tu hijo problemático? — Cuestionó con tono sarcástico. —No voy a tolerar tu insolencia, Alexander. Como tu madre y como m*****o de este corporativo, tengo todo el derecho de estar aquí y asegurarme de que estés actuando de manera responsable. Y respecto a tu matrimonio con Emily, no puedo creer que lo hayas descuidado de esta manera—. Reclamó Helen. Alexander se frotó las sienes en señal de molestia por los reclamos de su madre. —Ya veo estuviste escuchando el rosario de lamentos de Emily— Argumento el CEO. —No necesita decirme nada para darme cuenta de lo que está pasando. No puedes ser tan irresponsable, Alexander—. Inquirió. —¿De qué estás hablando, madre? ¿Me llamas irresponsable después de que, gracias a mí, este corporativo ha crecido de manera estratosférica y es de los más reconocidos en todo el mundo? Trabajo día y noche para mantener el buen nombre de esta familia—. Argumentó Alexander con voz firme. —Nadie te está pidiendo que hagas más de lo que puedes, hijo. Mantén la compañía en curso, pero no descuides tu matrimonio. Además, ¿Cómo te atreves a traer a tus amiguitas al corporativo? ¿Quieres provocar un escándalo mediático? Tú sabes muy bien lo que pasaría si sale a la luz pública. —Enfatizó Helen. Alexander soltó una pequeña carcajada ante las palabras de su madre. Claramente, a ella lo que más le preocupaba era mantener la imagen de familia intachable. —Ya veo, o sea que ese es el problema. No tienes de que preocuparte, madre. Nataly no significa nada importante para mí—. Argumentó el CEO. —A mí no me importa lo que tengas con esa mujer o con quien sea. Tú sabes bien que jamás te he reprochado nada. Pero lo que no te voy a permitir es que dañes tu matrimonio por esa tipa o por quien sea— Alexander claramente no soportaba los reclamos de su madre, ni mucho menos, que alguien más le dijera qué hacer, por lo que no dudó en ponerse a la defensiva. —Mira, madre. Te voy a decir algo, si Nataly quiere tirar este matrimonio a la basura, pues que lo haga. Tú sabes que esté matrimonio fue arreglado por ustedes y sus padres—. Helen frunció el ceño ante la insolencia de su hijo, pero decidió mantener la compostura y responder con calma. —Sí, Alexander. Efectivamente, fue un matrimonio arreglado por conveniencia, pero tú, más que nadie ha gozado de los beneficios. Tu reputación y la estabilidad de esta familia dependen de ello. No puedes permitir que tus problemas personales afecten tu desempeño en el corporativo. Y te advierto, si no haces las cosas bien con Emily, tu padre y yo tomaremos medidas drásticas—. Alexander se quedó en silencio por un momento, absorbido por las palabras de su madre. Aunque se resistía a admitirlo, sabía que ella tenía razón. Su matrimonio con Emily era más que una simple formalidad; era una cuestión de reputación y conveniencia familiar. —Está bien, madre. Entiendo tu punto. Trataré de estar bien con Emily—. Respondió finalmente, con un deje de resignación en su voz. —Espero que así sea, Alexander. No puedo permitir que pongas en riesgo todo lo que hemos construido juntos—. Concluyó Helen, con un tono serio. —Está bien, madre. Ahora, si me disculpas, tengo mucho trabajo—. Helen asintió y decidió marcharse. Sabía que si hijo era alguien muy difícil de mantener controlado, pero mientras tuvieran el control del corporativo, él tendría que hacerse a la idea de obedecer a sus padres. Después de que su madre se marchara, lanzó un puñetazo al escritorio, lleno de frustración, ya que no le agradaba tener que recibir órdenes, pero, por ahora, no tenía opción. Por ahora tenía que encargarse de encontrar una solución al asunto de Nataly, por lo que llamó a Damien para asignarle esa misión. Después de unos minutos, su amigo llegó a la oficina. —Hola, Damien. Vi salir a Helen. No sabía que había regresado—. Preguntó intrigado. —Yo tampoco sabía que había regresado. En fin, no quiero hablar de eso ahorita, sino en el problema de Emily. La muy estúpida se atrevió a venir aquí a tratar y, por poco, le dice a mi madre lo del embarazo. Esto se está complicando más de lo que me imaginé—. La mirada de Damien se llenó de preocupación al escuchar las palabras de Alexander. —Vaya, tenías razón. Está sintiendo que tiene poder sobre ti y sin duda, lo va a utilizar ¿Qué piensas hacer al respecto?—. —Por lo pronto, voy a contratar un investigador privado. Voy a averiguar si hay algo en su pasado que la comprometa, así podré ser yo quien la mantenga controlada, pero por ahora, quiero que vaya a su departamento y le ofrezcas una buena suma de dinero, obviamente tendremos que hacer que firme un documento de confidencialidad. A final de cuentas, las tipas como ella, el dinero es lo que realmente les interesa—. Damien asintió, comprendiendo la estrategia de Alexander. —Entendido, haré lo que sea necesario. Me aseguraré de hacerle una oferta que no podrá resistir. Pero debes tener cuidado, Alexander. Esa mujer es astuta y está demostrando ser un verdadero dolor de cabeza—. Alexander se levantó de su escritorio y tomó fuertemente el brazo de Damien. —Te advierto que no quiero errores, Damien. Así que piensa muy bien cómo le harás para convencerla de que acepte y que firme el acuerdo—. Damien asintió y se dispuso a prepararlo todo lo más rápido posible. Muestras tanto, Nataly se encontraba en su departamento, celebrando con una copa de vino. Sin duda estaba disfrutando hacerle daño al CEO y estaba decidida a convertir su vida en un infierno. —No sabes lo que te espera, Alexander. Esto es solo el principio. Vas a pagar por cada una de tus humillaciones—. Decía la joven cuando se vio interrumpida por el sonido del timbre de su puerta.
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