Capítulo 9

1694 Words
Xavier. —¿Quieres que vaya a la velada de ese Don?— indagó molesto.   —Así como te lo estoy ordenando hijo mío.   No doy crédito a su jodedera, quiere que me presente con su nombre falso, me pregunto porque  oculta su verdadera identidad y lo hace conmigo también, se que guarda muchos secreto pero hay más y se que oculta algo oscuro.   ¿En que mierda estas metido de nuevo padre?   Aturdido bajo a la cocina y preparo un capuchino, observo mi móvil y con ganas de saber más sobre Mia Mirza entro a su perfil de su contacto, lo único que veo es a una perrita con hermoso pelaje blanco. Veo cada uno de sus estados y esta chica es casi perfecta, su cabello rojo es hermoso y sus ojos verdes son más que increíbles, paso las otras fotos y son ella junto a su perro y luego un escrito de una fecha.  Suspirando termino  de levantarme de la silla y decido en darme una ducha rápida para ir a la supuesta velada.   Termino de vestirme con traje de gala, observo mi reflejo en el espejo de mi armario, sonrió al ver mi aspecto, de repente sus ojos verdes se instalan en mi mente, niego y tiro la puerta de mi armario, luego salgo de casa cerrando todo, me subo en mi auto y nuevamente pienso en Mia y sin saber porque mierdas esta en mi mente, manejo a toda velocidad, prendo el pequeño equipo de música y lo que suena me deja aun más idiotizado que nunca. A ella le encanta esa música y por desgracia a mi también. Golpeo el manubrio y quiero gritar de enojo, sin embargo no lo hago y solo sonrió. Al parecer esa chica esta colando en mi interior y no puedo hacer nada para sacarla.   Aparcó el auto en la entrada de la lujosa mansión. Hay más de 200 autos y coches aparcados. Niego irritado al venir a esta velada, mi padre quiere que yo me ocupe de sus negocios y realmente no me siento preparado sin embargo soy su único hijo y la única persona en quien él confía plenamente, de tal manera me enseño todo lo que el sabe.   Antes de entrar a la inmensa mansión, muestro la tarjeta de entrada, nadie entra sin la tarjeta, al parecer a Don Máximo lo odian tanto que hasta pueden matarlo y el casi no confía en absolutamente nadie y eso es bueno. Al entrar al tremendo salón observo todo con determinación, aquí todo grita lujo hasta la alfombra que es de una tela fina, las mesas decoradas con telas gruesas en color blanco, las lámparas que cuelgan en el techo son con diamantes ya que brillan chispeante. Todo es asombroso en esta mansión, los invitados están más que eufóricos, me acerco al Don y lo saludo con un apretón de mano, su hija Stefani es una mujer bella y elegante, de igual  manera la saludo dejando un suave beso en el dorso de su mano.   —Bienvenido joven, tu padre Gabriel me a hablado mucho de ti, ahora en tus manos estará nuestro negocio y espero me traigan mucho beneficios.   —Muchas gracias Don Máximo, y así será, este negocio le traerá muchos beneficios se lo aseguro.   El negocio se trata sobre la cosecha de tabaco y marihuana, por desgracias mía. Aitor me ha metido en esta mierda. Luego de terminar de conversar un rato con él Don, me acerco a la mesera y le pido una copa de vino, la chica sonriente me lo da, me arreglo la corbata ya aburrido e irritado, quisiera salir corriendo al ver tantas personas, pero me quedo sorprendido al ver a la chica que últimamente no sale de mi mente. Mia entra junto a un sujeto elegante, ella toda sería y el tipo que no se quien demonios es sonríe falsamente, Mia solo rueda los ojos, su ropa elegante la hace ver radiante, su delgado cuerpo es perfecto, su rostro luce magnífico, sus ojos verdes resaltan con la luz que se filtra en el salón y su hermoso cabello en una cola alta y de lado, luce única, camina con tanta elegancia que a veces pienso que le cuesta pasar el suelo. Ambos llegan hasta el Don y lo saludan, luego Stefani se abraza al tipo que vino con Mia, este le deja un suave beso en sus labios. Vaya y entonces que será de Mia ese tipo, seguro algún familiar.   La hija de Don Máximo, se acerca a Mia y la abraza, ella ni siquiera se inmuta en recibir el gesto, lo que si  hace es volcar sus ojos. Cuando veo que el tipo se aleja de Mia, me acerco a saludarla, pero me detengo un segundo al ver al Don susurrarle algo al oído a lo que Mia lo observa de una manera indescriptible. Al él alejarse me acerco a ella y la saludo.   —Hola Mia—saludo y ella gira hacia mí, sus ojos me miran con sorpresa.   —¿Que sorpresa Xavier?—Inquiere elevando sus cejas.   —También me lleve la sorpresa de verte aquí y toda una diosa—digo sin poder evitar elogiarla, Mia se muerde el labio y coqueta me hace señas para que la siga, observo nuestro entorno y nadie nos presta atención. Sonriendo la sigo, su forma de caminar me hace querer tomarla en mis brazos y apretarla tan fuerte que no pueda escapar de mi lado.ñ   Llegamos al inmenso Jardín, las flores están cercados con vallas metálicas y varias bujías de colores decoran el lugar.   —Es una estúpida Fiesta, no lo crees— Inquiere con la voz aburrida.   —Si, lo es, de echo tenia pensando retirarme. — Respondíl sin dejar de admirar su belleza. Aún no puedo dejar de pensar en su perfecto cuerpo.   —¿Como conoces a ese Señor?—Pregunta Curiosa.   —Su hijo Edwards es mi amigo de hace años, lo conocí en la secundaria y el me a invitado a esta aburrida velada—miento sonando real.   —Oh, no se quien es ese tipo, pero bueno.— dijo desinteresada.   —¿Y tú,?—Quise saber curioso.   —¿¡Que!?—respondió llamado la atención de algunos presentes en el jardín.   —No grites—Susurre muy cerca de ella, su olor me estaba volviendo loco.   —Mi hermano se va a casar con la hija de ese señor— Expreso rodando los ojos. Vaya ese hombre es su hermano, porque no pensé eso antes.   —Stefani, es la novia de tu hermano.   —Eh, si, su prometida. Creo que de eso se trata la velada. — Espeta negando.   —Suenas molesta—comentó sin saber porque. Ella me mira y niega, se abraza así misma cuando el viento sopla, me quito el saco y se la coloco, su piel se siente helado.   —Gracias y no estoy molesta, es solo que no pensé que iba en serio con ella, mi hermano es especial—  Comento sarcástica. Creo que ya entendí, seguro que su hermano es un mujeriego de lo peor.   —Quizás estén enamorados, no lo crees—ella se encogió de hombros.   —No, lo se y no me interesa.   Pues su rostro dice lo contrario, quizás la muñeca de porcelana debe sentir celos de hermanos.   Mia y yo entablamos platica sobre cosas  triviales. Ella me decía que no dejara que yo vuelva a sentarme en su pupitre, luego sobre mi prima que también es mi supuesta novia, quiso preguntar más pero se detuvo, me miró por varios minutos, hice lo mismo la inspeccione y sin saber que demonios me pasaba, la tome de su rostro con delicadeza y bese su labio, pensé que ella se molestaría sin embargo se dejó llevar y enredo su brazo al rededor de mi cuello, su labio es suave y apetecible, quise continuar pero me detuve al oír la voz gruesa de un hombre.   —Mierda ¿Mia que haces?— El hombre se acerco rabioso y lo fulmine con la mirada cuando me miro sin pestañear.   —Que demonios te sucede, es mi novio Deán —y quede más que sorprendido, por que dijo eso.   —¿Desde cuando y con el permiso de quien?— espeto el tal Deán.   —Creo que no me presentado— dije llamando la atención de los hermano de Mia, no se porque hice eso o quizás si se, quiero jugar a su juego.   —Vaya y te conozco—Atacó molesto.   —Soy Xavier Gram.— Respondí y Mia solo alzo las cejas.   —Deán debes entrar tu novia espera por ti, ahora ya conociste al mío. Puedes  irte y dejarnos  en lo que estaba con mi chico. — Mia sonrió acercándose más a mi y su hermano molesto la fulmino.   —Hablaremos cuando lleguemos a casa, es mejor que entren a la mansión pero ya— Replico autoritario, dicho eso se fue, logre observarlo muy bien, ese tipo estaba más que celoso.   —Uh, se molesto. — siseo Mia dirigiéndose a mi.   — ¿Porque dijiste eso?—quise saber curioso.   —Digamos que me gusta jugar un poco.— negué sin entender—Es decir quiero jugar a estar contigo, besarte y hacer cosas, dime te gustaría jugar y vemos quien pierde primero— Susurra coqueta, su dedo índice se instalo en mi labio y trazo líneas, la tome de la muñeca sin ser brusco.   —Quieres Jugar a que seamos novios y luego que pasara si uno de nosotros pierde— Inquiero con ganas de saber.   —Primero juguemos luego veremos que pasa.   —Perfecto, desde ahora somos novios falsamente.   —Aún que tu prometida, puede arruinarlo, no lo crees.   Su voz seductora me esta volviendo loco, estoy apunto de sacarla de este lugar y llevarme a la casa y dejarla desnuda sobre mi cama.   —Provócame la Pasión Mia y luego veremos que pasa. — Ella asintió sonriendo, la tome de la cintura y sin importar que venga su hermano, la bese ansioso de hacerla mía y quitarme esta duda que ronda en mi cabeza.
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