¿Spicopata?
— Eres un Sicópata, ¿en serio la has vigilado todo este tiempo? — Me dice mi mejor amigo, quien hoy me acompañó a una reunión, debíamos conseguir un contrato para ampliar la empresa y como se me haría tarde para verla lo traje, no quería ni podía dejar pasar un día sin admirar a la mujer que me había deslumbrado. Ya le había comentado que estaba conociendo a una chica, pero esta era la forma. Vigilando desde la distancia.
— Cállate, no te traje aquí para que opinaras sobre nada. — Le dije con fastidio, sé que esta no es la manera de hacer las cosas, normalmente tomo lo que quiero y ya, pero no sé que me pasaba con ella, solo podía observar.
— Disculpa flor, más bien cuéntame más, ¿Sabes como se llama o algo? — Rodé los ojos, de verdad únicamente quería observar en silencio. Lo ignoré y seguí mirando hacia el restaurante, ya casi sería la hora de su salida. Hoy salió sola, llevaba puesto su uniforme de mesera y arriba una chaqueta, la llevaba cerrada y con las manos metidas en los bolsillos, ella llega a la esquina, espera el semáforo y pasa delante de mi auto, lo enciendo y la sigo despacio, luego de diez minutos de caminar, llega a una casa, le entregan a un niño y se marcha, llega hasta una parada de autobús y se sube luego de esperar. Sigo el recorrido del transporte público, la sigo en todo el camino hasta que ella llega a su casa, vive en un departamento económico en el centro, con su hijo, a veces viene una chica quien me imagino es su hermana, se queda días o semanas y luego se va.
Ella se llama Nadia, es una morena hermosa, un cuerpo envidiable, trasero y busto a proporción y una cinturita, su piel es brillante y firme, ojos miel y cabello castaño y largo, normalmente usa una coleta, casi no usa maquillaje, sus labios son gruesos, mide aproximadamente un metro con sesenta, la chica es linda, es madre soltera, trabaja de mesera en las mañanas y en la tarde trabaja en una escuela de acompañamiento infantil. No es el tipo de mujer que normalmente estoy acostumbrado a tener, es por eso la obsesión con ella, trato de entender que jodidos me pasa, llevo tres meses con la misma rutina, siguiéndola, salgo del trabajo o dejo de hacer cualquier cosa para venir.
— Se llama Nadia, no sé su apellido, el niño es su hijo y no me preguntes qué pasa, ni yo tengo respuesta a eso. — Le respondí finalmente.
— ¿Quieres que la investigue? Digo si la quieres una noche… — Lo caye, no me gusto lo que iba a decir, maldita sea, no la quiero para una noche, sacudí mis pensamientos y hable.
— No creo que sea buena idea investigar, entre más sepa creo que será peor. — Dije tratando de convencerme de que no quería saber más, cuando realmente quería saber todo.
— Pues yo opino que si deberíamos bro, es mejor que salgas de eso, o sea, no te quedes con las ganas, me sorprende mucho porque no creí que las morenas fueran tu tipo, pero si lo son, ve a toda. — Me aconsejó.
— Lo pensaré. — Fue todo lo que dije antes de llegar a casa y salir del auto.
Los siguientes días pensé muy bien mis próximos pasos, seguí viéndola, todo iba normal hasta que un día cuando ella llegó a su casa, afuera la esperaba un tipo, ella discutió con él, el sujeto levantó la mano para golpearla, pero no lo hizo, en cambio, la agarro del cabello y la pego muy cerca a él, le dijo algo y soltó con brusquedad. La vi cargar a su hijo y llorar, luego entro a la casa, cuando reaccioné, golpee el volante, mi ira e impotencia fue descargada en él. Arranque el auto con rumbo a casa. Mientras manejaba, llamé a Gabriel, mi mejor amigo.
— Investiga todo, para ya, quiero saber hasta cuantas veces parpadea al día. — Di la orden y sin dejarlo hablar, Colgué.
*********
Un par de semanas después...
— ¿En serio me trajiste a tomar el té en esta cafetería? — Ruedo los ojos ante el comentario de Gabriel.
— ¡Cállate! Bien pudiste no haber subido a mi auto. Además, yo no te invité.
— Sabes que no me callaré, solo yo puedo salvar a esa mujer de involucrarse con un ogro como tú. Bájate y vamos! — Sale del auto sin dejarme alegar, parece más emocionado que yo por ingresar, hago lo que me dice y juntos entramos a la cafetería. La primera vez que entré no sé en realidad por qué lo hice, necesitaba un jodido café, iba tarde al trabajo luego de una noche loca y la cabeza me estaba matando. Llámenlo destino o casualidad, hay estaba ella, hermosa y sonriente tras el mostrador, me sirvió el café, recibió el pago y me dio una enorme sonrisa. Fie todo lo que necesite para quedar completamente hechizado. Hoy estaba entrando nuevamente, el lugar es muy poco común, muy diferente a mí, a los lugares que frecuento. Fachada totalmente rosa, un cartel en madera que describe el menú especial del día y el interior es tan dulce y romántico como el exterior, mesas con mantel blanco, sillas rosadas, piso de madera, todo es prolijo y organizado, sigue una gama de colores pasteles entre el rosado y el rosado medio y bajo. Las meseras bien vestidas, nada que exhiba demasiado, la dueña debe ser muy femenina y mimada, no me sorprendería que diga que está cafetería es su sueño cumplido de niña.
Una mesera nos recibe, nos guía a una mesa y luego toma nuestras órdenes, Gabriel como siempre se excede pidiendo adicional de los cafés, unos panecillos y roscones. Por mi parte el café está bien, uno ligero está vez porque según mi acompañante con mi cara y ese café espantaría a mi chica. Lo pruebo y aunque está rico hago nota mental de no volver a traer a Gabriel conmigo la próxima vez... la mujer más hermosa de mi mundo hace su aparición siendo amable con sus compañeros de trabajo, sonríe y luego va a algunas mesas, mi mirada está puesta en ella y siguiendo cada uno de sus pasos, ella es una morena de piel canela, ojos claros, cabello castaño que se nota que no es su tono natural, quizás ha hecho alguna aclaración para suavizar las facciones de su rostro, sus ojos grandes, pestañas largas, cejas pobladas, labios carnosos y un cuerpo que no tiene nada que envidiarle a ninguna mujer, sus proporciones hacen que mi polla se ponga dura, que amenace con salir de mi pantalón y que mi mente la imagine sobre sus rodillas y manos mientras mi mano azota ese suave, lindo y redondo culo.
La chica es hermosa, ha llamado mi atención todas las veces que la he visto y no me canso de observarla, de describirla, de imaginarla. Es tanta mi obsesión por ella que me importa muy poco su pasado, su hijo o lo que sea; Esa mujer, tiene que ser mía...
— Vámonos. — Digo y Gabriel se sorprende.
— ¿Eso es todo, no hablarás con ella?
— Aún no es tiempo. — Le digo, realmente no sé cuando sea el momento adecuado, soy un puto bruto para estas cosas. Salimos del lugar no sin antes darle una última mirada, una nada agradable... estaba hablando con un cliente muy sonriente, sé que es su trabajo y lo odio.