Capítulo 7. Mala Semana

1314 Words
La mañana siguiente desperté pensando en las palabras de Fran, que por cierto no se encontraba a mi lado, seguramente se levanto para ducharse, mire mi reloj y eran las diez de la mañana, era la primera vez que me levantaba a estas horas. Me senté en la cama a duras penas, suspire esta vez de felicidad, mi hermano estaba aquí. Aunque aun tenia algunas preguntas por hacer, no quería agobiarlo así que las haría con el pasar de los días. Sentí algo húmedo en mi mano derecha, quite la mano con rapidez y mire para ver que ocasionaba esa sensación, observe a Guardián, sentado con su lengua afuera, sus ojos color café le brillaban, movía su cola como si estuviera feliz de verme. — Hola lindo guardián — Acaricie su cabeza una vez más — Ayúdame a llamar a alguien, por favor — El perro que me pareció que era muy inteligente salio de mi cuarto, se sentó en la puerta y empezó a ladrar, no paso mucho tiempo para que Fran, mi nana Maria y Claire aparecieran. Me ayudaron a bañarme, vestirme, hacer mis necesidades claro solo las mujeres, al terminar Fran me ayudo a bajar, desayunamos juntos, claro acompañado de risas. Me llevo de paseo por las caballerizas, el perro no se apartaba de mi lado, después nos dirigimos a donde se encontraban algunas de las casas del personal, a lo lejos se veían arboles, pregunte y Fran me dijo que mas allá hay un lago, que si deseaba podíamos ir el fin de semana hasta allá. Llego la hora del almuerzo, acerque mi silla a la mesa, para que no hubiera necesidad de ser cargada, por ahora solo estábamos en la mesa Claire, Damian, Francisco y yo. Y claro para mi mala suerte no pudimos evitar el tema de mis quince años. Odiaba el tema, no me gustaba y me ponía de muy mal humor hablar de ello. — Francisco, los quince años de las chicas se acercan pronto, claro primero son los de Valentina — Baje mi rostro para evitar que observaran. — ¿Ella quiere? — Pregunto seriamente después de separar el vaso de jugo de limón de sus labios. — No, no quiero, y no me gusta el tema — Dije enojada. — Entonces no hay fiesta — Sonreí victoriosa ante las palabras de Fran — Pero mínimo si un pastel, le prometí a mamá antes de morir que celebraría tus cumpleaños, pero debido a que ahora no quieres, por lo menos debo cantarte cumpleaños como te mereces — Mi sonrisa desapareció, frunci el ceño pensando, Claire parecía triste, pero ella tenia su hermana y podía celebrar su cumpleaños. Me avisaron que el perro estaría conmigo día y noche, anteriormente no lo había visto porque Francisco se lo llevo de viaje con él. Los días corrieron rápido haciendo que regresara a la escuela. Me había atrasado en las tareas aunque Melody y Darxy me las llevaran, y eso es debido que algunas de las actividades eran echas en el salón. A la hora del almuerzo, los chicos se sentaron a mi lado, ellos reían pero simplemente yo no. Ya había transcurrido dos días desde la aparición en el sueño de mi mamá, pero no comprendía lo que me quiso decir, mi mente le daba y le daba vueltas al asunto, no quería hablar de este tema con los demás, si de por si ya se hablaba de que era una amargada no quería que ahora pensara que era una loca. Sentí un fuerte ardor en mi cabeza, y no pude evitar llorar, coloque mis manos donde se producía el dolor, para cuando me fije, las chicas estaban preguntándome como estaba y los chicos estaban discutiendo con uno de ultimo año. No entendía porque, pero mi cabeza no dejaba de doler. Vi como Antonio agarro una pelota de Futbol y se la aventó en la cabeza, como el dolor no calmaba le dije con lágrimas aun resbalando por mis mejillas. — Antonio, ya basta — Él se acerco a mi. — Alejate no te queremos ver — Dijo esta vez Felipe — Mel, me siento muy mal — Le dije casi en susurros antes de desmayarme. Abrí los ojos lentamente, una luz hizo que me cegara y los volviera a cerrar, poco a poco los volví a abrir, Antonio y Melody no se separaron de mi, la enfermera indico de que debía salir de ahí que mi tutor ya venia en camino. ¿Mi tutor? eso solo podía significar dos cosas, oh mi padre sedio mi custodia a Fran y Claire o papá aun lo era. Pero el estaba en la frontera ¿No? esa era su castigo, mi respiración se empezó agitar pues no estaba nada tranquila, odiaba a mi padre con todas mis fuerzas y eso lo sabia. Pero necesitaba verlo, decirle lo que sentía, lo desprecio y aborrezco. — Señorita Velazquez debe calmarse — Me ordeno la enfermera. — Lo siento — Mas lágrimas resbalaron por mis mejillas. — Ella es la enfermera Karina Torres, es la que se encargo de La señorita Velazquez todo este tiempo — Escuche a la directora presentar a la enfermera con alguien, con mis propios brazos hice fuerza para levantarme y vi el rostro preocupado de Claire, Sonreí, ellos tenían mi custodia. — Oh cariño ¿Que sucedió? — Me abrazo Claire después de estrechar manos con la enfermera. — Recibió un golpe fuerte en la cabeza con una pelota de Fútbol, perdió el conocimiento por media hora, pero ahora se encuentra mas estable, seria recomendable que le mandaran hacer unos estudios con el doctor Garcia, para evitar que tenga algo más — Claire afirmo con su cabeza y recibió la orden medica para ir inmediatamente con el doctor. Suspiro pensando que esta no a sido realmente mi mejor semana, todo es muy confuso, aun miro mis piernas sin movimiento y debo admitir que aun me es aterrador pensar que pasare el resto de mi vida así, aunque ya tenga algunas semanas. Los días se pasaron volando, los días, tardes y noches se hacían mas apacibles con la compañía de guardian y de Fran. La suave brisa de la noche era presente ahora que podía abrir la ventana, las caricias del viento por las tardes cuando salia a los alrededores de la hacienda para conocerla junto en compañía de mi fiel amigo, eran sin duda alguna algo mágico. Claire insistió tanto en mi fiesta que Francisco solo accedió a una pequeña reunión. Pequeña reunión que me resultaba tormentosa, ¿acaso nadie había entendido el dolor que causaba en mi este cumpleaños? ¿Por que no se ponían en mi lugar las mujeres de la casa, en especial Darxy y Claire? Me gustaría verlas pegadas a un par de ruedas grandes como las mía y verla moverse por el lugar limitándose les muchísimas cosas. La impotencia se hacia presente cada hora, minuto y segundo que pasaba avisando que llegaba el día de la dichosa fiesta. Elegir un color para el lugar, así que opte por el blanco y n***o para decoración, esto no evito que Claire y Darxy comenzaran a parlotear sobre lo malo que es ver a una quinceañera en esos colores tan sencillos y tan gris. Ahora me están cayendo cada vez peor ambas hermanas, porque no se meten en sus asuntos y olvidan los mios, total es fácil olvidarse de mi, todo el mundo lo hace incluso Dios. Dios ¿de verdad existirá? ¿Porque me permite vivir así? ¿Atada prácticamente a esta silla? odio la silla, odio no moverme cuantas veces se me venga en gana por todos lados. Incluso odio poner en duda mi fe en él. Ahora solo me queda a esperar en esta silla a que algún acto, ya sea el mas mínimo, me haga sentir que Dios nunca me ha olvidado.
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