Encerrado en mi

739 Words
Encerrado en mi zona de la casa comunal pasan los días. Tony se está haciendo cargo de todo y no quiero saber nada de Patricia. Me vuelve loco todo lo que tiene relación con ella y me siento desesperado por haber sido una humana vieja la que ha sido designada como mi compañera. Me he bebido toda la bodega de la casa y Tony ha venido a reponerme botellas. Viene acompañado de la archivera de la manada. – Señor, de modo confidencial le he pedido a la Señora Graham que investigara un poco y le ha traído esto. – Tony señala unos libros que la mujer deja, temerosa, sobre la mesa de mi escritorio. Ella se retira con cautela, pero Tony sigue frente a mí. – Señor, ¿puedo hablarle como amigo? – No respondo y Tony continua. – Nuestra Luna. – Gruño al escuchar eso. – Perdón, la señorita Patricia ha pasado unos días enferma y desanimada, pero ya está mejor. Ha salido a pasear al jardín y parece caer bien a todo el mundo. Incluso los animales salvajes se acercan a ella. – Mi corazón parece que da un latido más fuerte al escuchar esto. - ¿Y por qué la dejas salir? – Lanzo el vaso contra la chimenea y Tony da un paso atrás y baja la cabeza. Quizás, lo que realmente quise decir es por que permitió que estuviera en peligro, pero solo me salió eso. – El médico dijo que no era bueno que estuviera siempre encerrada. Dijo que si no podía y quería estar aquí sería bien recibida en el hospital humano y tendría incluso un trabajo. - ¿Limpiando? – Gruño al escuchar que no quiere estar aquí. – Creo que, de auxiliar de enfermería, señor. – Ella no se va a ir a ningún lado. – Señor, ella no es feliz aquí. – Miro a Tony que sigue mostrando su respeto hacía mi con el gesto, pero parece desafiante en sus palabras así que entro en su cabeza. Puedo notar que ha pasado mucho tiempo con Patricia y que ahora tiene confianza. Me lanzo sobre mi Beta mientras grito. - ¿Quieres quitarme a mi compañera maldito bastardo? – Tony, asombrado, toma posición de defensa, pero no se mueve y es cuando Dual toma el control de mi cuerpo y me para en seco. Tony comprende que ha pasado y sale de la habitación. – Es mejor que nos despejemos un poco, triste humano. – Dual, con el control completo de mi cuerpo, abre la puerta del balcón y salta hacía el bosque, donde comienza a correr sin un rumbo fijo. Pasamos por arroyos, riscos y montañas en las que aún queda nieve. Corremos en círculos alrededor de la zona de la manada, ampliando mis dominios, pasando días enteros sin parar de correr y sin apenas dormir. Dual y yo conversamos mientras veo el paisaje que nunca había visto antes y maldigo la suerte que he tenido en esta larga vida. Un fuerte dolor en la pata hace que Dual pare y, por sorpresa, me devuelve el control del nuestro cuerpo. Ya como humano miro mi mano, no hay nada, pero un dolor insoportable me la atraviesa. En mi cabeza la voz de Patricia lanza un grito. ¿Es esto el vínculo de pareja? ¿Cómo es posible? Estoy lejos de la casa comunal de la manada y tengo que pedir ayuda a una de las comunidades más alejadas, a cambio, debo prometer que vendré a visitarlos para comprobar sus necesidades. Llego a la casa comunal con ropa de granjero dos tallas más pequeñas que la mía y una furgoneta destartalada. Ha pasado casi un día entero desde que sentí el dolor y me puse en marcha así que me resulta raro ver como todos me miran como si fuera una aparición. Entro a la casa y pregunto a la primera persona del servicio. - ¿Dónde está Patricia? – La mujer se encoje de hombros. - ¡Tony! – Grito desde la entrada. – Mi señor. – Mandy, la vieja cocinera de la casa sale a recibirme. – El Beta no está, se fue con nuestra Luna al hospital. - ¿Qué? – Estoy a punto de entrar en colera. – Si, la llevo a toda prisa cuando la señorita Zoms la agredió con un cuchillo y le atravesó la mano. Creo que en estos momentos la están operando.
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