La realidad

575 Words
Sentado en mi despacho espero el resultado de las pruebas médicas. La rápida reacción de Dual me evitó cometer una locura y me devolvió la cordura al notar el excesivo calor corporal de Patricia. Arrasé el Spa y media casa comunal al ver a mi compañera enferma y restauré mi imagen de Alfa brutal entre los miembros de mi manada que, por lo visto habían empezado a creer que me había ablandado al encontrar a mi compañera humana. Cuando los médicos llegaron temblando a atenderla me di cuenta de cuanto me gusta tener el control y hacer sentir pánico a mi alrededor. – Señor, ¿me escucha? – Al otro lado de la puerta mi Beta habla, trae compañía humana. - ¿Señor? El doctor humano quiere hablar con usted. – La puerta se abre dejando paso a un hombre mayor, con casi todo el cabello blanco y una grandes gafas tras las que se ocultan unos ojos incisivos. -Disculpe Alfa, soy el Doctor Brown, jefe de medicina humana del hospital de la manada. – Le recuerdo. Había oído hablar de él y decidí traerlo para tratar a la gente que no tenía poderes de la manada, pero nunca creí que fuera a conocerlo en persona. Tony cierra la puerta al incorporarse a la improvisada reunión. – Señor, la mujer... -Nuestra Luna. – Interrumpe Tony rápidamente antes que yo mismo. – Oh, perdón Señor. Nuestra Luna no es de constitución débil, como dicen los médicos lobos. Ella debe haber estado enferma durante los últimos años, pero no ha debido ser tratada debidamente. – Le mando una mirada furiosa. Me está diciendo cosas que ya imaginé, pero el hombre continua sin inmutarse. – Creo que debería hacerse algunas pruebas en el hospital, quizás un par de días. – No. – Grito, dando un buen golpe en la mesa. – Ella no se va a mover de su nueva casa. – Bueno, James. – interrumpe Tony. – Como ya había supuesto que dirías eso he pensando en crear un pequeño equipo médico para Patricia, que sea atendida en casa y agendar las pruebas de hospital trasladando a la Luna sólo cuando sea necesario. – Me parece correcto. – Contesto, tras evaluar la situación. – Haz que el equipo médico firme una rigurosa clausula de confidencialidad y que Patricia sea acomodada en la habitación con todo lo que se necesite para su cuidado. – No, Alfa, creo que no ha entendido bien. – El Doctor Brown sonríe, por lo que no entiendo que está pasando exactamente. – Nuestra Luna no corre peligro. Ahora mismo solo se tiene que reponer de la deshidratación y el cansancio por estrés. – Cada vez estoy entendiendo menos a este hombre con lo que me comienzo a enfurecer. – Yo, supongo, que usted querrá tener un digno sucesor…. – Le miro atónito y mi enfado desaparece. - ¿Qué está tratando de decir Doctor Brown? – Tony, con velocidad de lobo me sirve una copa y se coloca a mi lado. – Bueno, su compañera parece que ha tenido algunos problemas y es posible que no pueda concebir, así que cuanto antes actuemos, antes podremos saber si se puede solucionar su problema. – No es suficiente con que sea humana, también tiene problemas para darme un heredero. Me derrumbo en la silla y tomo de un trago la bebida que mi Beta me ha preparado. La Diosa Luna está siendo muy injusta conmigo.
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