Llanto

681 Words
Tres días evitando a mi compañera después de desear tanto encontrarla. La puedo ver a través de las cámaras de vigilancia de las habitaciones que antes eran de mi harem particular. He tenido que cambiar a casi todo el personal para que no vuelvan a mencionar este hecho y ahora parece que toda la casa comunal es un kaos. No soporto a Duar aullando en mi cabeza por Patricia. Patricia va y viene por las habitaciones en las que la he confinado. Mira la ropa que le he comprado, los libros y se conecta con el ordenador, pero tiene los accesos restringidos. He mandado a Tony para que haga ejercicio una vez al día con ella, tiene que ser una mujer humana fuerte para poder estar a mi lado, pero está tan apática que no se parece en nada a la mujer del aeropuerto. Al fin se sienta en la puerta de la sauna y la dejan sola. En ese momento pone sus manos en su cara y siento como comienza a llorar. Algo dentro de mí, en mi pecho, parece romperse y me levanto de un salto, tirando la silla y sorprendiendo a los guardias que vigilan las demás cámaras. – Apagar esos monitores. – Grito, mientras cierro tras de mí, de un portazo, la puerta de la sala de seguridad. Corro por los pasillos de la gran casa y llego hasta el pequeño spa que hay en las habitaciones de Patricia. Puedo escuchar su llanto y oír las lagrimas caer al suelo. Pienso en llamar con los nudillos, pero Duar me empuja y abro la puerta de golpe. Patricia se asusta al subir la mirada y comprobar que soy yo. Hace un par de días que no me ve y sus mejillas se sonrojan. Me gustaría poder leer su mente para saber que está pensando, pero nunca he podido hacerlo y intriga, hay muy pocas mentes que no pueda leer. Patricia se levanta y, sin mirarme, entra en la sauna sin quitarse el albornoz. No puedo evitar sentir que mi presa a caído en una trampa. Voy quitando mi ropa poco a poco, esperando que ella tenga tanto calor que tenga que quitar su ropa y, pasados cinco minutos entro a la sauna con una gran sonrisa, pero la pierdo cuando entro y veo a Patri sin el albornoz, pero con una mini toalla sobre su cuerpo. Patricia se tumba sobre la banqueta y noto sus ojos recorrer mi cuerpo. Creo que es la primera vez en toda mi vida que siento vergüenza al estar totalmente desnudo frente a una mujer. Patricia se humedece los labios y sube su mirada hasta mirarme a los ojos. Salgo de mi vergüenza y le devuelvo la mirada. - ¿Estas disfrutando de las vistas? – La miro esperando su reacción. – Señor, me han dicho que está con la señora. Ella ha bebido mucho en la comida y…- Tony me contacta mentalmente. – Vale, tranquilo, estoy con ella. ¿Las cámaras están apagadas? – Voy a la sala a comprobar señor. – Tony contesta y corto el vínculo con todo lo que sea que haya fuera de ese spa y mi atención vuelve a Patricia que se ha levantado y está parada frente a mí. Noto la respiración entrecortada de Patricia, la cojo en brazos salgo de la sauna. – Bájame, no vas a poder conmigo y me vas a dejar caer. Por favor, déjame. – Me grita y se revuelve en mis brazos. - ¿Crees que soy un simple humano que no puede ni siquiera con su propia mujer? – Me enfada un poco que imagine que soy débil o quizás, lo que me molesta es que me compare con otro hombre. Patricia apoya su cabeza en mi hombro y noto su calor. Sus labios se posan en mi cuello y, con solo el roce, comienzo a excitarme. – Aquí no, cafre. – Duar me golpea tan fuerte que por un segundo pierdo el paso y casi caemos. – Quiero que sea especial y tú lo vas a joder todo.
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