Patricia duerme con la cabeza apoyada en mi hombro. Su “es tarde” reverbera en mi mente como un mal sonido Y Duar me dice en varias ocasiones que deje de recordarlo. Mi compañera está a mi lado. La he deseado durante mis cuatrocientes años de vida, mucho más cuando hace un siglo se me encomendó el mando de la mayor manada de Norteamérica, pero entiendo que mi vida no es la suya. Recuerdo cuando mi única ambición era encontrar a mi parece y tener una vida tranquila en alguna reserva, pero eso me queda tan lejos que entiendo que esta simple humana tenga que entender lo que está pasando.
– Patricia, despierta por favor, tenemos que hablar. – Poco a podo abre los ojos y me mira un poco confusa. Estoy parece que va a ser un poco más complicado de lo que quiero. – Quedan poco minutos para que lleguemos a Vietnam y necesito aclarar contigo algunas cosas. ¿Cómo te sientes?
– Mmm rara. Embriagada tal vez, nunca me he casado y me gustaría
– Quizás no deberías casarte. – No soporto que hable del tema, ni soy capaz de plantearme que un hombre la haya tocado, pero puedo notar que eso ya ha ocurrido, esta boda es un simple trámite.
– No diga tonterías señor James, durante los cinco años que hemos estado juntos siempre hemos querido esta boda, hemos planeado esto durante muchos meses, mis amigas han viajado conmigo para acompañarme. – Noto que noes un deseo real, ella no es lo que quiere, pero no lo ve. Quizás, si la dejo ir hacía esta boda que no quiere venga a mi voluntariamente. Patricia sigue hablando y estoy cada vez más convencido que vendrá a mí.
- ¿Y dónde será la ceremonia? – Voy a estar allí para abrazarla en cuanto deje al tal Filip ese.
– En la mansión de la familia de Filip.
– Oh, señorita García, se vestirá de novia en el mismo lugar que se hospedará, eso es muy feo. – Patricia me fulmina con la mirada y niega.
– Mis amigas y yo nos quedamos en Meliá Hanoi. – Es genial, no voy a tener que investigar nada, esta mujer me está diciendo todo lo que necesito saber. El momento de tomar tierra llega y Patricia se coloca bien en su asiento mientras Duar me grita que no la deje escapar, que ni se me ocurra dejarla salir de ese avión si hacerla mía, pero mi lobo no entiende como funciona el mundo humano. Se que si la obligo a ir a casa conmigo jamás haré que me ame y no puedo permitirme que la compañera que tanto he deseado no me ame.
El avión llega a la zona asignada para el desembarque y Patricia se pierde en la parte trasera del avión, oigo el revuelo que forma con sus amigas y me decido a salir lo antes posible. Enciendo mi teléfono móvil y llamo a Tony, mi asistente, sin dejarle hablar disparo mis peticiones. – Necesito una buena habitación en el Meliá Hanoi, quiero que me mandes un par de buenos trajes y que localices la fina donde se va a celebrar una boda, el novio es Filip y la novia Patricia. – ¿Por qué está en Vietnam señor? Debería estar cerrando los acuerdos que le pidió el General. – Tony parece que no ha tomado nota de mis deseos.
– Ese acuerdo no era tan importante ni tan peligroso como para que yo tuviera que estar allí. Esto es más importante. – Escucho a Tony tragar saliva al notar mi enfado. – Te mandaré más instrucciones por texto y, por favor, que desaparezca cualquier chica o su rastro de mi casa.
- ¿Señor? – Tony cambia el tono y parece que se anima.
– Si, y, em, prepara una habitación junto a la mía con todo lo que una mujer pueda necesitar. – Salgo del aeropuerto y busco un taxi. Veo a Patricia y sus amigas cargar sus maletas en los carritos del aeropuerto.
– Señor, una mujer ¿humana? – Duar gruñe al teléfono. – Si, señor, enseguida. - Tony cuelga y yo monto en el taxi.