En el taxi, camino al hotel veo cuanto ha cambiado este sitio. Odiaba este maldito país. Aquí perdí amigos y compañeros. Muchos humanos navajos y un par de hombres lobo sucumbieron a lo que los humanos llamaban “Charlies”, guerrillas del vietcom que defendían su tierra. No quiero juzgarles, pero se me hace difícil olvidar esos días y las personas que conocí.
El intento de comunicarse en inglés conmigo del taxista me devuelve al momento actual, donde este país, que antes me parecía oscuro y triste se ha convertido en un rayo de esperanza. ¿O será que mi corazón está contento con todo lo que está pasando? El taxi para bajo un techado donde un par de hombres con trajes extraños me reciben. Parecen extrañados al coger mi escueto equipaje pero no dicen nada, simplemente que acompañan al interior. Desde fuera he podido oler que hay muchos seres no humanos aquí. Deben ser seres espirituales, tanto buenos como malos, pero apenas noto olor de lobos.
En la suntuosa recepción busco entre las personas que atiendan alguien no humano y doy en el clavo. Una hermosa mujer, que no es precisamente eso me saluda tratando de hipnotizarme. Debe ser así como consigue lo que necesita para su vida humana. Cuando cree que ya me tiene totalmente sometido le lanzo una gran sonrisa y activo mi mando alfa. El ser palidece y se queda quieto y callado.
– Por favor, continua. Si quiero la habitación más cara y quiero que me atiendas cada vez que te llame. – El ser asiente y continua su trabajo frente al ordenador. – Además quiero que me digas la habitación donde se alojan las mujeres de la boda de Patricia Garcia. – El ser parece tener algún escrúpulo, pero con una simple mirada mía vuelve al ordenador y busca.
– De la 3207 a la 3210. – El ser tiembla al ver que frunzo el ceño.
- ¿Mi habitación está cerca?- Me hago una pregunta retórica pero el ser me habla.
– No señor, pero la del novio está a su lado. – Estoy a punto de reprimir al insolente pero me doy cuenta que es un buen punto así que tomo mi tarjeta llave y sigo al botones que me llevará a mi habitación.
Los lobos no necesitamos dormir mucho, pero la noche cae y me siento en la cama con mi portátil a revisar los informes que me ha mandado Tony. Él está junto a mi desde hace unos 70 años, cuando su padre, el anterior Beta decidió jubilarse y vivir en las montañas con sus dos compañeras. Tony siempre a sido un tanto especial por criarse en una familia tan especial pero siempre ha sido un buen hombre. Mi habitación tiene una mesa de trabajo, una pequeña zona de cocina, una terraza con tumbonas y un gran baño donde Duar dice que tengo que traer a mi compañera. Estoy exhausto, así que le ignoro y dejo caer mi gran cuerpo sobre la cama, que al menos tiene un tamaño aceptable, no como hace años, durante la guerra, que tenía que dormir en camas para tamaños de vietnamitas, tan pequeños como niños y luego me dolía todo el cuerpo.
Los ruidos del pasillo me despiertan. Son las tres de la mañana. Afino mi oído y puedo escuchar que entran en la habitación contigua. ¿Serán Patricia y Filip? Si es así puede que entre en colera y Duar, sin duda, se volverá loco. Trato de escuchar con más atención, pero me resulta raro el tumulto de voces, aunque he podido escuchar con claridad a una mujer decir el nombre de Filip. ¿Era Patricia? Duar trata de tomar el control de mi cuerpo, pero no se lo permito. Soy yo el que se levanta, coge el estuche n***o de su maletín y sale de la habitación. Solo unos pasos me llevan a la puerta de la habitación de Filip. Con las herramientas del estuche abro la puerta sin problemas. Respiro hondo antes de entrar. Si veo a Patricia con ese hombre no se que haré, no puedo permitirlo, ahora que la he encontrado ella es mía. Doy unos pasos y oculto en la oscuridad miro asombrado la escena, el tal Filip está desnudo en la cama, junto a otro hombre y otra mujer, que no es Patricia. Respiro aliviado, pero me doy cuenta que no he traído mi móvil y no puedo hacer foto.
– Vámonos sin hacer ruido. – Duar parece contento. – Ve a la habitación y di que avisen a tu compañero, que lo vea ella misma. – Le hago caso y salgo dejando a esos con su trio.