*Angelica* Despierto poco a poco, sintiendo un taladro en la cabeza y el cuerpo como si me hubieran agarrado como saco de boxeo. Instintivamente llevo mi mano a la cabeza, parpadeando muchas veces para tratar de acostumbrarme a la luz de la habitación. Cuando me incorporo en la cama, mi estomago se queja y las ganas de vomitar aparecen de inmediato. Maldita resaca. No vuelvo a tomar alcohol en mi vida. Como puedo, camino hacia una puerta que supongo es el baño, agarrándome de todo lo que me rodea para no caerme por lo débil que siento mi cuerpo. Después de intentar vomitar, sin éxito, desisto, cayendo en el piso junto al inodoro, con la respiración cansada por el esfuerzo de las arcadas. Miro a mi alrededor, por primera vez desde que desperté, encontrándome un bonito e impoluto ba

