Una semana después… Durante toda una semana, no le he hablado a Benjamín, sin importarme que eso afectara mis planes de mudanza. Prefiero estar encerrada en esta casa, y trabajar desde aquí, que compartir el mismo espacio con ese traidor. Al menos aquí puedo ignorarlo, evadirlo, hacer como si no existiera. En ocasiones, comienzo a pensar que lo hiso a propósito, para que no me mudara. Su cara de confusión cuando despertó en la mañana, en mi cama, sin mí, debió ser épica. Aunque me niego a hablar con él al respecto, eso no lo ha detenido para buscarme y pedirme respuestas. Esa fue una de mis mejores noches, se portó como un verdadero príncipe, atendiéndome y consintiéndome. Bajé mi guardia, ese fue mi error. Me maldigo cada vez que recuerdo el sabor de sus labios, y lo bien que se

