*Benjamín* Entro detrás de ella a la cocina, viéndola moverse con agilidad hasta servirse una copa de vino blanco, la cual vacía en su garganta de un solo trago, sin hacer una sola mueca. Respira profundo y vuelve a llenar la copa, sin llevarla a sus labios esta vez. -Resulta que ahora soy una toxica por exigir privacidad en mi departamento – reclama – Yo no te pedí que me trajeras aquí, tengo mi propio dinero, ¡Tenia un puto apartamento en el centro! –Señala molesta – Puedo comprar una mansión si me da la gana, pero tú querías traerme aquí, donde no puedo estar sola ni un solo maldito segundo, sin que aparezca otro nuevo refugiado, ¡Como si esta ciudad no estuviera llena de hoteles! No digo nada, quiero esperar a que ella desahogue por completo. La escucho atentamente, mientras m

