*Angelica* La adrenalina de mi cuerpo se disipa cuando toco el suave y cálido asiento de piel del auto de Benjamín. Estoy tan cansada que no me molesta el olor a sangre que emana mi cuerpo, cayendo rendida en cuestión de segundos. Cuando por fin recupero la conciencia, estoy en sus brazos mientras camina por un pasillo con demasiada iluminación, que no me deja abrir los ojos por completo. Me remuevo incomoda, aferrándome al cálido pecho de Ben, aspirando su perfume de maderas, como si de una droga se tratase. No entiendo por qué estar cerca de él, me da esa sensación de estar a salvo, lo cual es irónico ya que es la representación de mi enemigo. -Despierta, quiero mostrarte algo – su voz ronca hace que mi mente se nuble. Pestañeo un par de veces para acostumbrarme a la luz, remov

