Nuestra visita en el Spa siempre es igual, ella va al sauna, yo al masaje sueco, faciales, aromaterapia y terminamos en el baño de barro conversando. Me está mirando raro desde que llegamos, y ya tenemos bastante rato, así que me está empezando a incomodar. -¿Pasa algo? – me atrevo a preguntar. -No lo sé, tu dime. La miro confundida, solo sonríe al verme. -No sé qué hablas – me hago la loca. -¿Te sientes bien? -Por supuesto ¿A que viene la pregunta? -Es que hoy estas… radiante, esa es la palabra – explica con una sonrisa – No le has gritado a nadie en todo el día. Alzo la ceja. -¿Prefieres que le grite a alguien? -No, no hablo de eso, cariño. Es que, simplemente tienes un brillo diferente en el rostro, y el buen humor es palpable. -Solo estoy relajada, es todo – digo t

