Desde el punto de vista de Arturo —Nunca había sentido miedo de perder a nadie. Hasta que Addison apareció en mi vida. —mencione antes de que me de cuenta. El silencio se apoderó de la oficina. Antonio dejó que aquellas palabras hicieran efecto antes de continuar. —Eso es precisamente lo que te está pasando, Arturo. Estás tan enamorado que cualquier hombre que se acerque a ella te parece una amenaza. Bajé la mirada hacia el escritorio. No quería admitirlo. Pero era cierto. Emmanuel se sentó frente a mí y, por primera vez desde que había empezado a burlarse, habló con seriedad. —Escúchame. Nosotros conocemos a Addison desde hace poco, pero ha sido suficiente para darnos cuenta de una cosa. Levanté la vista. —¿Cuál? —Esa mujer te mira como si fueras el único hombre sobre la tierr

