Punto de vista de Addison El agua tibia seguía deslizándose sobre nuestras pieles, envolviéndonos en una nube de vapor tan espesa que parecía borrar todo lo que había existido antes de aquella noche. Sentía las manos de Arturo sobre mi cintura, firmes y cálidas, mientras su respiración se mezclaba con el sonido constante de la ducha. Cada caricia tenía algo de redención, de refugio. Como si todas las heridas del pasado se estuvieran deshaciendo lentamente bajo el agua. Por primera vez en años, mi pecho no estaba oprimido por la culpa. No pensaba en Ashley. No pensaba en las mentiras. No pensaba en el miedo. Solo existíamos nosotros. Cerré los ojos y apoyé la frente contra su pecho, dejándome envolver por su calor. Arturo besó mi cabello mojado con una suavidad que me hizo temblar.

