Desde el punto de vista de Gloria Un escalofrío brutal me recorrió la espalda en el instante exacto en que vi el titular en la pantalla. Sentí cómo la sangre abandonaba mi rostro y las manos comenzaron a temblarme sin control. La taza de café resbaló entre mis dedos y se hizo añicos contra el suelo con un estruendo seco que retumbó en toda la sala. El líquido caliente se derramó sobre mis pies descalzos, pero ni siquiera lo sentí. Toda mi atención estaba atrapada en la transmisión en vivo. El auto de Addison aparecía parcialmente sumergido, deformado por el impacto, atrapado entre la corriente salvaje del río que rugía con violencia bajo la lluvia. Las cámaras enfocaban a los rescatistas colgados de cuerdas, moviéndose con desesperación mientras intentaban acceder al vehículo. Todo su

