Desde el punto de vista de Addison Habían pasado tres semanas desde que partí junto al equipo médico hacia la ciudad vecina, y cada día lejos de casa se sentía más pesado que el anterior. El cansancio ya no era solo físico; lo llevaba clavado en el pecho, mezclado con la ansiedad, la nostalgia y el deseo insoportable de volver con Arturo. Todo allá había sido un caos interminable. Sirenas. Llantos. Hospitales improvisados. Noches sin dormir. Apenas tenía tiempo para respirar entre paciente y paciente, pero aun así, cada vez que cerraba los ojos, él aparecía en mi mente. Su voz grave. La forma en que sonreía apenas de lado cuando intentaba ocultar algo. Su ceño fruncido cuando se preocupaba por mí. Lo extrañaba tanto que dolía. Pero esta vez no regresaba únicamente porque la emerge

