Desde el punto de vista de Ashley Días después La tenue luz azulada del teléfono bañaba la habitación con un resplandor frío y desagradable. La imagen seguía repitiéndose en mi mente una y otra vez, como una maldita obsesión imposible de arrancar. Arturo y Addison saliendo juntos de la casa de mi padre, tomados de la mano, envueltos en esa insoportable apariencia de felicidad que parecía perseguirme. La manera en que él la miraba. La forma protectora en que la acercaba a su cuerpo. Esa paz absurda que irradiaban. Todo aquello se había quedado grabado dentro de mí como una herida abierta. Sentí la mandíbula tensarse mientras apretaba la copa de vino entre los dedos. Por un instante creí que el cristal terminaría rompiéndose por la presión. El líquido rojo osciló lentamente dentro de

