Desde el punto de vista de Arturo El sonido del cierre automático resonó detrás de mí apenas crucé la puerta de la oficina. El eco de mis pasos sobre el mármol pulido se mezcló con el murmullo constante del aire acondicionado, creando una calma artificial que normalmente me ayudaba a concentrarme. Pero esa mañana nada parecía normal. Todo seguía exactamente igual: la pared de vidrio con vista a la ciudad, los estantes impecablemente organizados, el aroma tenue a madera oscura y café recién hecho impregnando el ambiente. Sin embargo, algo dentro de mí había cambiado tanto que incluso ese lugar se sentía distinto. Me dejé caer en la silla de cuero n***o y giré lentamente hacia los ventanales. La ciudad despertaba bajo un cielo claro, indiferente a todo lo que había sucedido en mi vida d

